Entre los secretos más guardados de la frontera está el de un creciente número de mexicanas que cada año cruzan la línea entre ambos países con la sola intención de abortar en California, un servicio que les es negado en su país de origen y que, en tierra estadounidense, es incluso financiado por los contribuyentes.
En promedio, más de 50 mil abortos han sido financiados por Medi-Cal cada año durante los últimos cinco. De esta cifra, el 47% eran hispanas y, de ellas, entre el 14% y el 16% se declararon como "extranjeras indocumentadas", una tendencia que va en aumento y que le cuesta al contribuyente californiano más de 3 millones de dólares al año.
"Mientras las mujeres mexicanas no cuenten con una garantía y un sistema seguro que respete su derecho a la maternidad, esta migración continuará", dijo María Luisa Sánchez Fuentes, directora ejecutiva de Information Group on Reproductive Choice (GIRE), con sede en México.
En general, durante los pasados 10 años, el número de abortos practicados en California a hispanas y financiados por el servicio de Medi-Cal han encabezados las estadísticas estatales. De cada 100 mujeres que buscan un aborto, casi la mitad son de origen latino, cuando hasta antes de 1998 eran apenas el 27%, según el informe anual Abortos financiados por Medi-Cal.
La clave de estos aumentos radica en las mujeres indocumentadas, dice el informe oficial del Departamento de Salud de California.
"El que las mujeres hispanas estén desproporcionadamente representadas no refleja que esta etnia busque más abortos, sino que es un resultado del gran número de mujeres hispanas que son elegibles para los servicios de emergencias como las extranjeras indocumentadas", apunta el análisis.
Cada año cerca de siete mil inmigrantes indocumentadas obtienen un aborto cubierto con fondos estatales a un costo de 412 dólares por procedimiento.
Pero, más allá de este sector, un segundo estudio realizado por el Population Council y el Instituto Nacional de Salud Pública de México analizó otro secreto a voces: el hecho de que cada año cientos de mexicanas de clase media alta y con nivel de educación alto, llegan hasta California en busca de una clínica de aborto, pero financiado por ellas mismas.
"En México, esto [el aborto] es ilegal, así que no quiero hacer algo ilegal y meterme en problemas", dijo una mujer entrevistada que participó en el estudio.
Quienes son, por qué lo hacen y otras tendencias más fueron analizados por la especialista mexicana Claudia Díaz Olivarrieta, cuya investigación citó a 2,071 mujeres que acudieron a las clínicas de aborto en San Diego, y de las cuales el 25% se identificó como mexicana, cuya procedencia era de Tijuana, Mexicali, Tecate e incluso regiones lejanas como Guerrero, en el sur de México.
Los resultados revelados en octubre pasado demostraron que el 79% de estas mujeres regresaron a su país tan pronto finalizaron el tratamiento abortivo, y que los motivos que las obligaron a llegar hasta California eran el miedo a que en México el aborto es ilegal, así como la necesidad de buscar una clínica segura para ellas.
"En el mismo momento en que supe que estaba embarazada decidí venirme para acá [San Diego]. En Tijuana ni siquiera busqué un doctor; sí hay muy buenos doctores, pero el problema es que no están familiarizados con el procedimiento [de legrado]", declaró una estudiante universitaria de Tijuana, de 20 años de edad.
En promedio las entrevistadas tenían 24 años de edad, el 89% de ellas eran mujeres con educación media-alta y el 17.5% ya se había practicado un aborto con anterioridad.
"Anteriormente podíamos decir que la falta de educación era el factor principal para que una mujer abortara, pero ahora son muchos factores. Muchas mujeres mexicanas ahora abortan porque no quieren dejar de estudiar o de superarse", opinó Elia Camarena, miembro de Mujeres Activas en la Salud (M.A.S.)
Sin embargo, para grupos expertos religiosos el motivo de la amplia tendencia entre las hispanas y el aborto también podría obedecer a la actual situación económica.
"Parece que toda moral se acaba frente a una crisis económica y, tristemente, podremos ver crecer estas cifras mientras las finanzas continúen de esta manera", opinó Steven Kay, ministro cristiano.
Actualmente, tanto organizaciones mexicanas como grupos de salud reproductiva estadounidense están solicitando a gobiernos estatales y autoridades federales que se autorice el derecho a abortar a la mujer mexicana.
"No sólo tenemos decenas de mujeres migrando, sino cientos más perdiendo la vida por un aborto clandestino", dijo Sánchez.








