Facilitar a quienes trabajan dentro de los límites de la ciudad, pero viven fuera de ella, que puedan adquirir o rentar una vivienda asequible. (FOTO: Jeff Grace/La Opinión) 
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Dentro de pocos años, Los Ángeles podría parecerse más a una ciudad de corte europeo, como Madrid o París, donde la vida social transcurre más cerca de casa y los lugares de trabajo, en lugar de que los ciudadanos tengan que desplazarse largas distancias a diario.

Al menos esa es la idea que el Ayuntamiento angelino está esbozando y que dará mañana a conocer con la intención de que quienes trabajan dentro de los límites de la ciudad, pero viven fuera de ella, puedan adquirir o rentar una vivienda asequible a sus bolsillos cerca de los lugares que más frecuentan.

El mismo alcalde, Antonio Villaraigosa, reconoce que "Los Ángeles enfrenta un desafío" a la hora de redefinir los barrios, porque "demasiadas familias de clase media no pueden permitirse vivir en la ciudad".

Tan sólo el año pasado se construyeron en Los Ángeles 12,661 unidades destinadas a familias con altos ingresos, más del doble de las que en realidad se necesitaban. Por el contrario, apenas fueron edificadas 14 residencias para personas con salarios moderados, cuando se habían proyectado más de 2,400.

El escenario no fue muy diferente para quienes ganaron menos. De las 2,187 casas que se tenían que haber construido para suplir las necesidades de familias con bajos ingresos, tan sólo se hicieron 595.

"Son tiempos difíciles para atraer a la gente a vivir a Los Ángeles, porque en los últimos 20 años las viviendas que hemos producido no coinciden con el tipo de casas que necesitamos", apuntó Helmi Hisserich, al frente de la Oficina de Vivienda y Desarrollo Económico del Ayuntamiento. "Y ahora con estos precios en la gasolina debemos permitir a las personas que no se vayan a vivir lejos de sus trabajos, al mismo tiempo que continuamos invirtiendo en transporte público".

PARA TODOS

Tras un año de analizar el problema de forma comprensiva, los funcionarios municipales han llegado a la conclusión de que para revitalizar la vivienda en Los Ángeles deberían poner en marcha un plan con el que, a lo largo del próximo lustro, prevén construir y preservar 20 mil unidades para trabajadores de todos los espectros económicos, pero especialmente para las personas de ingresos bajos y moderados.

Para ello sería necesaria una inversión final de 5,000 millones de dólares —mil millones por año—, con lo que participarían cinco agencias gubernamentales y entidades privadas, en un proyecto que se ha denominado "Viviendas que funcionan".

La suma de los departamentos participantes, donde también se incluye la Dirección de Servicios a Indigentes de Los Ángeles (LAHSA), llegaría a los 200 millones de dólares anuales.

A estos habría que sumar más de 820 millones procedentes del condado, el estado, el gobierno federal y las alianzas privadas que participen en el programa. En total, cuatro quintas partes del presupuesto no procederán de las arcas municipales.

"No podemos seguir gastando el dinero como lo hemos hecho en el pasado, y menos ahora que tenemos que estirar cada dólar", dijo Jeff Schaffer, director de Enterprise en el Sur de California, una de las organizaciones que se han aliado al plan de las autoridades de la ciudad con la intención de invertir 650 millones de dólares.

"Este proyecto supone tomar desafíos, pero también aprovechar las oportunidades. Tenemos el desafío de crear casas más asequibles y otorgar más flexibilidad para que la gente de clase media pueda comprarlas para vivir cerca de donde trabaja", agregó.

"Durante bastante tiempo hemos sabido cuáles eran las necesidades de la ciudad, pero no se habían hecho planes profundos a largo plazo que los remediaran. Ahora es el momento de hacerlo", dijo por su parte Gail Goldberg, gerente general del Departamento de Planificación de Los Ángeles.

"Tenemos la capacidad para construir. El espacio no es un problema, la cuestión ha sido el dinero", indicó.

La construcción de las nuevas unidades se llevará a cabo por licitación pública, pero desde el Ayuntamiento aseguran que quienes logren los contratos "deberán ser capaces de incluir en sus planes los valores [culturales] y lo que está pasando en la comunidad", a fin de ajustarse a las necesidades que se precisan en cada zona.

La cercanía a los centros de trabajo y a las paradas de tránsito público son consideradas como áreas prioritarias para revitalizar la vivienda, al mismo tiempo que se planea construir una veintena de comunidades de tránsito con paradas adicionales de transporte público.

ESTILO EUROPEO

Más del 50% de las viviendas construidas en los últimos años corresponde a proyectos residenciales donde se ubica más de un centenar de unidades en el mismo complejo o edificio.

Los funcionarios municipales anticipan que esa seguirá siendo la tendencia, es decir, Los Ángeles empezará cada vez más a vivir en edificios a lo alto, en lugar de casas a lo ancho.

"La proyección es que existan más zonas como Hollywood, donde se puede vivir y caminar porque bajas a la calle y tienes a la mano un cine, un restaurante o cualquier tipo de lugar que necesites, en lugar de tener que usar el auto", dijo Hisserich.

Desde el sector empresarial se han mostrado "encantados de ver que el problema de la vivienda en Los Ángeles está recibiendo la atención que merece", según reza un comunicado firmado conjuntamente por una coalición de organizaciones de negocios, entre las que se encuentran la Cámara de Comercio de Los Ángeles y de Hollywood.

"Es hora de que los negocios y el gobierno trabajen juntos para encontrar formas con las cuales alcanzar nuestras metas comunes", añade.

Lo que de momento no está claro es cuántas unidades estarán disponibles para la venta y cuántas para ser alquiladas.

"Todo dependerá de las circunstancias del mercado", señaló Mercedes Márquez, gerente general del Departamento de Vivienda de Los Ángeles.

"A veces las compañías empiezan por rentar las unidades durante unos años, antes de que pueden ponerlas a la venta".

Según Márquez, el 60% de las familias que vive en Los Ángeles renta una casa o un apartamento.

Entre tanto, la Ciudad no descarta adquirir algunas propiedades que pudiera alquilar a las familias trabajadoras de Los Ángeles a un precio asequible, al mismo tiempo que buscaría conectar con los servicios sociales a las personas con menos ingresos y promover la aceptación de la sección 8 por parte de los arrendatarios.