El presidente George W. Bush (centro) dialoga en Washington, D.C., sobre el plan de rescate financiero con líderes del Congreso, así como con los candidatos presidenciales Barack Obama (der.) y John McCain (izq.). (FOTO: AP)
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WASHINGTON, D.C.— La oposición, particularmente de republicanos moderados y conservadores de la Cámara Baja, dejó anoche en suspenso el futuro de un acuerdo preliminar anunciado previamente por líderes demócratas y republicanos del Congreso sobre los "principios" de un plan de rescate financiero de 700,000 millones de dólares.

Los aspirantes presidenciales John McCain, republicano, y Barack Obama, demócrata, participaron de una inusual reunión en la Casa Blanca convocada por el presidente George W. Bush, quien el miércoles advirtió que Estados Unidos se encamina a una "larga y dolorosa" recesión si el rescate no se aprueba.

Al cierre de esta edición, las negociaciones se habían, en efecto, suspendido hasta hoy viernes.

Barney Frank, congresista demócrata de Massachusetts, y presidente del panel de Servicios Financieros de la Cámara Baja, acusó anoche a los republicanos de ese cuerpo legislativo de no querer negociar e instó al presidente Bush a buscar una salida para que los integrantes de su partido apoyen una medida que, en principio, fue presentada por la propia Casa Blanca.

Se indicó que solamente un congresista republicano, Spencer Bachus, asisitió a la reunión en el Congreso en la que estaba el Secretario del Tesoro, Henry Paulson anoche. Bachus presentó una hoja con la propuesta que desea el amplio grupo de republicanos conservadores y abandonó el salón, según Frank, diciendo que no tenía la autoridad para negociar a nombre de sus compañeros.

Bachus y otros republicanos conservadores se oponen al rescate y abogan por otras salidas que no involucren la compra de la deuda tóxica de empresas financieras por parte del gobierno.

El problema, dicen los dem ócratas, es que McCain, quien argumenta que vino a Washington a promover una solución, no ha expresado cuál es su postura.

Los demócratas criticaron a McCain por inyectar su campaña presidencial en el proceso de negociación sólo con fines partidistas. El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, dijo por su lado que la presencia de McCain en el Capitolio ayer no resultó en nada positivo.

El gobierno quiere emplear el dinero para comprar la deuda incobrable de empresas financieras —principalmente títulos devaluados de hipotecas— y, al borrar esa deuda el flujo de liquidez entre los bancos y de los bancos a empresas e individuos, movilizar la economía.

Bush encabezó la reunión con líderes de ambos partidos que se esperaba produjera resultados positivos, pero cuyo final no fue el esperado.

"Enfrentamos una seria crisis económica en el país si no aprobamos esta legislación. Mi esperanza es que podamos arribar a un acuerdo muy pronto", dijo Bush.

Pero el acuerdo de la mañana dejó de serlo por la tarde.

Existe una dura oposición en el Congreso, sobre todo entre moderados y conservadores republicanos de la Cámara Baja, molestos por el monto del plan y por la intervención del gobierno en empresas financieras.

El congresista republicano de Alabama, Spencer Bachus, indicó que esos republicanos favorecen otro mecanismo que no conlleve la compra de la deuda tóxica y aseguró que McCain apoya muchas de esas ideas.

El senador demócrata de Connecticut, Chris Dodd, presidente del panel de Banca del Senado, indicó que las maniobras republicanas camerales, más que un rescate financiero, buscan "un rescate para John McCain", mientras que su presencia, más que ayudar, generó un teatro político que ha generado sólo distracción.

McCain suspendió su campaña para venir a Washington y "movilizar" las pláticas.

En CNN, Obama reiteró que "inyectar la política presidencial a negociaciones delicadas genera más problemas", pero agregó que espera que al final haya un acuerdo.

McCain declaró por su parte en CBS que confía "en que lograremos un acuerdo" que obtenga el apoyo de una mayoría de republicanos y demócratas.

Al cierre, los principios acordados originalmente eran los siguientes: en términos del monto, se indicó que el secretario del Tesoro, Henry Paulson, tendría acceso a los 700,000 millones de dólares solicitados, pero no en una sola partida sino en etapas; la inicial sería de 250,000 millones.

Sobre la ayuda a los contribuyentes que costearán el rescate, se habló de permitir que se modifiquen los términos de hipotecas adquiridas o controladas por el gobierno para evitar más embargos, y de buscar mecanismos para reestructurar las hipotecas de personas en riesgo de que sus casas sean embargadas.

Asimismo, sobre las protecciones a los contribuyentes, se propuso que el gobierno se convierta en accionista de las empresas rescatadas para garantizar ganancias a los contribuyentes y que la mayor parte de esas ganancias se destinen a reducir la deuda nacional.

Igualmente se pide que se limiten las millonarias compensaciones que obtienen los ejecutivos de las empresas rescatadas.

Se solicita, además, que se establezca un organismo que supervise cómo el secretario del Tesoro desembolsa los fondos.

Sin embargo, se indicó que el acuerdo se tambaleó cuando un grupo de republicanos circuló una contrapropuesta que limita la participación gubernamental y el uso de dinero de los contribuyentes.

Y es que esos contribuyentes dejaron sentir su descontento a los legisladores con llamadas, correos electrónicos e incluso manifestaciones.

Además, el Congreso se apresta a iniciar un receso semanas antes de los comicios generales y muchos legisladores temen por sus escaños.