Naciones Unidas
El presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, reclamó ayer en la ONU que se proporcione un paquete de rescate para los más pobres del planeta con la misma celeridad con la que EEUU ha corrido a resolver la profunda crisis financiera de Wall Street.
El mandatario dominicano fue uno de los presidentes latinoamericanos que ayer participó ante la 63 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la cual varios mandatarios de la región hicieron reclamos por la crisis financiera.
"Los pueblos del mundo, afectados por el hambre y la miseria, levantan su voz para que la comunidad internacional preste a la solución de sus necesidades la misma rápida atención con que ha acudido a salvar de la hoguera a instituciones bancarias al borde del colapso", dijo Fernández.
Por su parte la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, señaló que la "codicia" y la "negligencia política" de algunos han sumido al mundo en la actual crisis financiera."La codicia y la irresponsabilidad de unos pocos, en combinación con la negligencia política de otros han sumido al mundo en una situación de gran incertidumbre", dijo Bachelet en su intervención.
La presidenta chilena afirmó que "con los planes de rescate de la banca internacional bien pudiera haberse solucionado el flagelo del hambre en el planeta", al tiempo que consideró que esa crisis es una "derrota de los que creen que nada se puede hacer, que nada se debe regular o que la desigualdad no se puede remediar".
A su vez: México reclamó un papel protagónico en un mundo que requiere una suma de esfuerzos para enfrentar un sinfín de conflictos.
"Queremos ser actores y no espectadores de las transformaciones del mundo", dijo el presidente mexicano Felipe Calderón el miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, después de enumerar la migración, el cambio climático, los precios de los alimentos, la violencia y el terrorismo como problemas acuciantes del mundo moderno.
"Todos estos problemas sólo se pueden enfrentar con soluciones globales", afirmó, y ofreció el aporte de México, que con la undécima población del mundo y la duodécima economía quiere "ocupar un lugar de responsabilidad y compromiso".
Calderón dedicó una parte saliente de su mensaje a defender la dignidad de los emigrantes que parten de la América de habla hispana al norte con la esperanza de una vida mejor.
"La migración no puede reducirse a la cuestión de seguridad y economía", afirmó. Y apelando a la "responsabilidad compartida de países de tránsito y de destino" de los inmigrantes, reclamó políticas conjuntas "que permitan que los flujos migratorios sean ordenados y respetuosos de los derechos humanos".
Otros mandatarios que hablaron ayer fue el de Colombia Alvaro Uribe, de Paraguay Fernando Lugo de Paraguay, y de Honduras Miguel Zelaya. El martes lo hizo el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva y la mandataria de argentina Cristina Fernández





