Un recorte en el pago que reciben los trabajadores desempleados o un aumento en los impuestos aportados por los empleadores se vislumbran como las dos opciones para evitar que el fondo de desempleo del estado se quede sin recursos en los próximos dos años.
En eso coincidieron analistas económicos y representantes de sindicatos y diversas cámaras de comercio.
Ambas medidas, sin embargo, resultarán en un arma de doble filo para la débil economía de California, según los expertos.
Por un lado, comentaron, con el fin de resolver el problema de los recursos para los desempleados, el recorte de beneficios reduciría la liquidez económica de miles de consumidores.
Por el otro, añadieron, un aumento a los impuestos obligaría a muchos empleadores a cerrar sus puertas o sumarse a la economía informal.
"Este es un serio problema donde no hay opciones. Erróneamente, años atrás se aprobó un incremento de los beneficios y es tiempo de corregirlo. O se les paga menos a los desempleados o se cobra más a los empresarios o ambas cosas, pero esto no puede seguir así", opinó Gary Toebben, presidente de la Cámara de Comercio de Los Ángeles.
Hasta el 31 de agosto, el fondo de seguro de desempleo de California tenía un balance de $2,288,706,584.81, pero la alta tasa de desempleo que enfrenta el estado oficialmente de 7.3% —1.9% más que el año pasado— propiciaría un saldo rojo de 1,560 millones de dólares para principios de 2009 y llegar a un déficit de hasta 3,500 millones para 2010, de acuerdo con cifras del Departamento de Empleo de California (EDD).
La crisis ha obligado a los legisladores a buscar soluciones que eviten que el estado se quede sin recursos para ayudar a los desempleados, por lo que el próximo 17 de octubre se realizará una audiencia legislativa para abordar este problema.
Juan Arámbula, asambleísta demócrata de Fresno, quien presidirá la audiencia legislativa, dijo: "Hay suficiente para este año y buena parte del que viene, pero tenemos que buscar soluciones a largo plazo, porque tenemos comunidades en el Valle Central con un desempleo de entre 30% y 50%, aunque oficialmente es de 15% y 20%", expuso.
Arámbula apuntó que la reunión estará integrada por legisladores, autoridades del Departamento del Trabajo, sindicatos y empresarios para iniciar una investigación que determine qué opciones existen para resolver la crisis.
El Fondo de Seguro del Desempleo es apoyado por cada patrón, y se paga a quienes cumplen con requisitos de empleo, tiempo e ingresos, y que han perdido su trabajo por causas que no son su responsabilidad.
Actualmente los empleadores de California pagan un máximo del 6.2% en impuestos sobre los primeros siete mil dólares que gana un trabajador, lo que se traduce en un promedio de 434 dólares al año por empleado, dijo Robert Callahan, analista político de la Cámara de Comercio de California.
"Una de las opciones podría ser que el pago de impuestos se ajuste a los primeros 10 mil dólares", dijo.
El aumento no afectaría drásticamente a los empleadores, según Ahmed Ispahán, especialista en economía y finanzas públicas de la Universidad de La Verne.
"Para los empleadores no será un gran problema, lo será más para los desempleados si se les llega a reducir su cheque. Pero desafortunadamente una combinación de ambas opciones es la mejor solución a futuro. Otra son los préstamos federales y la eliminación de programas gubernamentales, pero ambas representan mucho riesgo", dijo.
Sin embargo, comerciantes hispanos dijeron que incluso un incremento mínimo resultaría muy dañino para la economía actual.
"Los impuestos para los negocios ya son bastante altos, y si agregas a éstos que tendremos incrementos en la electricidad y otros costos, entonces están prácticamente obligando al mediano y pequeño comerciante a que se transforme en un ‘micro, microcomerciante’, o definitivamente que se sume a la industria informal", dijo Martha Montoya, miembro del consejo de la Cámara de Comercio Hispana de California.
En 2001, el gobernador Gray Davis firmó la ley SB40 que autorizó un aumento a los beneficios de desempleo para los trabajadores, el cual fue de 230 a 450 dólares, pero no se previó un aumento a los impuestos a los empleadores.
Carol Evans, miembro de la California Taxpayers Association, previno que tan sólo para el año 2005 el fondo estaría corto 782 millones de dólares. Esa predicción no contaba con que sucedería una crisis laboral como la que ahora presenta California.
Como medida emergente, el estado podría solicitar un préstamo federal tal vez a finales de octubre, según la oficina del EDD.
En Washington, el Departamento del Trabajo (DOL) dijo a La Opinión que hasta el momento no tiene conocimiento de que hayan comenzado los contactos con el gobierno de California para iniciar el proceso de solicitud del préstamo federal.
Aclaró, empero, que en el proceso de obtención del préstamo federal, también interviene el Departamento del Tesoro, "porque los balances del fondo fiduciario de desempleo son mantenidos" precisamente por la institución.
Hasta agosto, el Fondo Fiduciario Federal de Desempleo tenía un balance de $14,613,430,102. "Si esos fondos [federales] se agotaran, se le adjudican fondos de otras cuentas y/o se le agregan de manera automática otros fondos generales", explicó el portavoz del DOL
"Y una vez se recibe la solicitud, los fondos están disponibles casi automáticamente", agregó.
En torno a cuándo comienzan a pagarse los intereses sobre el préstamo federal, explicó el DOL, "las reglas son un tanto complicadas, pero generalmente si el estado salda el préstamo en el mismo año-calendario, no se le aplican intereses; pero si no lo paga, se le aplican intereses desde la fecha en que se originó el préstamo".
Para el calendario 2008, la tasa de interés para los estados que solicitan préstamos es de 4.8078%.
Andrew Stettner, analista del National Employment Law Project, en Nueva York, explicó a La Opinión que "es como si el estado fuera a un cajero automático [el gobierno federal] y sacara los fondos que necesita y después tiene que encontrar la manera de devolverle ese dinero".
Si el préstamo se repaga pronto, no se le aplican intereses, pero si toman más tiempo en pagarlo y el gobierno estatal tiene que seguir pidiendo prestado al gobierno federal para mantener fondos en su seguro de desempleo, no sólo tiene que pagar intereses, sino que el impuesto federal sobre empleo aumenta.
"La mejor analogía es una tarjeta de crédito. El gobierno estatal tiene acceso a fondos ilimitados de una tarjeta de crédito federal. Si pagan en cierto tiempo, no pagan intereses; si no pueden hacerlo, pagan intereses, y en algunos casos incluso una multa", dijo Stettner.
Un préstamo federal no es la mejor opción al problema, dijeron por su parte portavoces de los sindicatos de la construcción, la industria más golpeada por el desempleo, con una baja de 118,500 empleos hasta julio.
"Para esta industria la peor temporada aún está por llegar. En invierno las lluvias ocasionan una baja drástica en la construcción y eso significa que habrá más despidos. El estado no tendrá ni la capacidad de cubrir el fondo para los nuevos desempleados ni para pagar los impuestos federales. Lo mejor es que lo antes posible se tomen medidas a largo plazo, y si hay que cobrar más impuestos y recortar beneficios, que se haga; pero no podemos seguir así", dijo Tet McGinn, portavoz del Sindicato de Carpinteros del Sur de California.
Con información de Maribel Hastings y Araceli Martínez Ortega





