MÉXICO, D.F.— Este 1 de septiembre quedará formalmente sepultado el ritual del informe presidencial instaurado por el primer presidente de México, Guadalupe Victoria, y que en los últimos 20 años transitó del "besamanos" oficial a las interpelaciones y la confrontación entre poderes.

"La reforma al Artículo 69 de la Constitución pone fin a dos décadas de un diálogo de sordos, donde el presidente de la República en turno ni veía ni oía a la oposición y donde San Lázaro se convertía en un búnker, en el que lo menos importante era la rendición de cuentas", aseveró el diputado federal Camerino Márquez Madrid.

El también portavoz de la bancada del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Cámara Baja señaló que si bien este 1 de septiembre se concreta el reclamo ciudadano de terminar con el "Día del Presidente", ello no significa que termine la rendición de cuentas del Ejecutivo federal.

Durante los más de 70 años que gobernó el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue una fiesta en la que "no había reclamos ni cuestionamientos, hasta 1988, cuando el entonces presidente Miguel de la Madrid fue cuestionado e interpelado por la oposición ante el reclamo por el supuesto fraude electoral de 1998 en favor de Carlos Salinas de Gortari", refirió.

Esta nueva etapa en que el informe presidencial se entregará por escrito no significa "un cheque en blanco" para no rendir cuentas, advirtió.

A su vez, el diputado federal priista José Aispuro Torres aseguró que su partido "revisará con lupa" el Segundo Informe de Gobierno.

"Creemos que terminó una etapa de México con el fin del ritual y de un acto mediático que derivó de un presidencialismo exacerbado a las máscaras de cerdo, las interpelaciones, los jaloneos y la violencia", apuntó el legislador del PRI.

Entrevistado en San Lázaro, dijo que se pretende legislar para que la obligación del Ejecutivo federal y de los secretarios de Estado que comparecerán en la Glosa se traduzca en sanciones administrativas cuando lo informado no se apegue a la verdad.

Comentó que la "pregunta parlamentaria" deberá ser respondida con veracidad y en caso de que ese cambio que permite al presidente sólo enviar su informe por escrito no satisfaga la rendición de cuentas "se buscará una nueva reforma constitucional".

Por separado, Yadhira Tamayo Herrera, diputada del Partido Acción Nacional (PAN), expuso que con la reforma se concluye con el "anacronismo político al eliminar dicha obligación, además de que ya no habrá más la ceremonia del besamanos, los desencuentros y el día del presidente".

"Se desactiva una fuente de confrontación que en los últimos años derivó en tomas de tribuna, el bloqueo del acceso al entonces presidente Vicente Fox al recinto en su último informe de gobierno y una serie de situaciones que convirtieron a San Lázaro en un circo", expuso la legisladora del PAN.

La también secretaria de la Comisión para la Reforma del Estado dijo que la histórica reforma termina con una legislación del siglo XIX y preserva la rendición de cuentas que debe tener el Ejecutivo federal con el Congreso.