José Medellín. (FOTO: AP)
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HOUSTON, Texas/AP

— La alta probabilidad de que Texas ejecute a un mexicano acusado de uno de los asesinatos más brutales de la ciudad de Houston en una generación, está haciendo de la sentencia de muerte una de las más controversiales en Texas, el estado que aplica la pena capital más activamente en Estados Unidos.

La ejecución del asesino convicto José Medellín, programada para la noche del martes en Huntsville, ha atraído la atención internacional.

La Corte Internacional de Justicia, también conocida como Corte Mundial, dijo que Medellín y aproximadamente 50 mexicanos más sentenciados a muerte en todo el país deberían tener otras audiencias en cortes de Estados Unidos para determinar si durante sus arrestos se violó un tratado de 1963.

Medellín, quien tiene ahora 33 años, es el primero de ellos que sería ejecutado.

Los abogados de Medellín afirman que a su cliente se le negaron las protecciones de la Convención de Viena, las cuales señalan que las personas arrestadas deben poder contactar a funcionarios del consulado de su país.

“La palabra de Estados Unidos no de- be ser rota tan a la ligera, ni debe com- prometerse sin necesidad su posición en la comunidad internacional”, dijeron los abogados de Medellín, quienes buscaron el indulto para su cliente en unos documentos presentados la semana pasada ante la Corte Suprema del país.

El presidente Bush ha pedido a los estados que revisen sus casos, pero Texas se niega. Los abogados de Medellín acudieron a la Corte Suprema luego de que la Corte de Apelaciones de Texas, se negó a detener la ejecución con inyección letal. Los magistrados determinaron en marzo que ni el presidente ni la corte internacional pueden presionar a Texas.