WASHINGTON, D.C.— No es común que un aspirante presidencial critique a la administración de turno si es de su propio partido, pero John McCain, tratando de disipar la idea de que su potencial presidencia es una mera continuidad de las políticas de George W. Bush, lo ha hecho veladamente en ciertas instancias, o directamente como en uno de sus recientes anuncios publicitarios.
Y según algunos analistas, McCain no tiene alternativa si pretende distanciarse de Bush para atraer a demócratas desafectos e independientes aunque al mismo tiempo corra el riesgo de molestar al porcentaje de votantes republicanos que apoya a Bush, particularmente entre la base conservadora.
En un comercial que circuló en estados claves, la campaña de McCain afirma que Estados Unidos está "peor que hace cuatro años atrás", y que McCain es quien dirigirá el país hacia un cambio.
En sus más de dos décadas en el Congreso, McCain resaltó por asumir posturas no populares en su Partido Republicano en diversos asuntos como la inmigración y el financiamiento de las campañas electorales, entre otros.
Y aunque ahora defiende mantener el curso de la guerra en Irak, criticó la estrategia temprana del conflicto y los reportes errados de inteligencia que justificaron la incursión.
Su independencia lo llevó a formar alianzas y avanzar proyectos de ley junto a colegas demócratas y también a ganarse la simpatía y el apoyo de votantes independientes y demócratas conservadores.
Pero McCain afianzó la nominación en uno de los peores momentos para su Partido Republicano en la Casa Blanca y en el Congreso: una guerra impopular, un presidente con los índices de aprobación más bajos, y una economía en crisis.
Para completar, McCain ha defendido posturas de Bush también impopulares para muchos: la guerra en Irak, la permanencia de recortes de impuestos que según los demócratas sólo benefician a los más privilegiados y a los que McCain se opuso en 2001, la exploración petrolera en las costas de EEUU, y el libre comercio.
Esto dificulta su capacidad de atraer a independientes y demócratas, obligándolo a depender más del voto republicano y particularmente de la base conservadora.
Por eso no extraña su giro en la reforma migratoria, asunto que también comparte con Bush. Ahora dice que antes de considerar planes de legalización hay que garantizar la seguridad de las fronteras.
Pero aunque McCain defienda posturas de Bush que pueden lastimarlo con diversos sectores de votantes, algunos analistas consideran que todavía podría sacar ventaja de su fama de independiente.
"Los republicanos nominaron al único candidato que no puede ser fácilmente vinculado con todas las políticas de George W. Bush. John McCain goza de una imagen de independiente y rebelde y contendió contra George W. Bush en el año 2000 y podemos decir que no son exactamente los mejores amigos", declaró a impreMedia el analista Larry Sabato, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Virginia, y director del Centro sobre Política de esa institución académica.
Fue para la elección de 2000 que la maquinaria de Bush condujo una brutal campaña en contra de McCain. Incluso hay versiones encontradas de que McCain contempló abandonar el Partido Republicano y que en 2004 habría considerado ser compañero de fórmula del entonces candidato presidencial demócrata, John Kerry.
McCain incluso predijo que Bush no sería un líder exitoso.
La analista política María Teresa Petersen, cofundadora y directora ejecutiva de la organización Voto Latino, opinó que la fama de independiente de McCain no se ha manifestado plenamente hasta este momento y ha resultado fácil vincularlo a Bush.
"McCain debe estar posicionándose para hacer eso exactamente, demostrar su independencia", indicó Petersen.
Y tiene tiempo, agregó, porque "tres meses en una campaña presidencial son toda una vida y pueden verse bastantes cambios".
Según Petersen, McCain está manejando su campaña como si fuera el año 2004, cuando todo el énfasis estaba en la guerra de Irak, que aunque sigue preocupando a los estadounidenses, no encabeza su lista de prioridades como lo hace la economía en este ciclo electoral.
Y una de las formas de alejarse de Bush en el frente económico, dijo, es ofrecer un mensaje más centrado y más claro donde le diga al votante que es cierto que hay graves problemas que se han agudizado bajo una administración republicana, pero que les ofrece un plan específico para superarlos.
"Si empieza a hablar sobre soluciones inmediatas a los problemas económicos de una forma que el público pueda entender, eso lo ayudaría", indicó la analista.
Pero algunos observadores creen que los factores que convergen en este ciclo electoral están en contra de McCain por más que intente alejarse de Bush.
Sabato, Thomas Mann, de la Brookings Institution, y Alan Abramowitz, profesor de ciencias políticas de Emory University, escribieron recientemente que "aunque ningún resultado electoral está garantizado y las posibilidades de McCain pueden mejorar" en los próximos meses, "virtualmente toda la evidencia que hemos revisado apunta a una cómoda victoria para Obama y los demócratas".
Según los analistas, esta elección presenta las peores condiciones en más de 50 años para el aspirante del partido en el poder, en este caso McCain.
Hay que remontarse a 1952, dijeron, para encontrar un presidente y una guerra no populares, una economía al borde de la recesión, y una contienda en la cual ni el presidente ni vicepresidente del partido son los aspirantes presidenciales.En 1952 el presidente era el demócrata Harry Truman, y aunque no estuvo en la boleta, "no impidió que el republicano Dwight Eisenhower aplastara al sucesor de Truman, Adlai Stevenson".A menos que haya un cambio dramático en la dinámica electoral, dijeron, "John McCain podría correr la misma suerte que Adlai Stevenson".





