NUEVA YORK.— Con la Convención Republicana a la vuelta de la esquina el próximo lunes, el senador John McCain se ha visto forzado a realizar una serie de malabares políticos para mantener tranquila a la base conservadora de su partido y atraer a más moderados a su campaña presidencial, según observadores.
Empezando con la inmigración, quizás el tema donde se notó más su cambio de postura, McCain está midiendo cuidadosamente sus mensajes y propuestas para no marginar a grupos en ambos lados del espectro, ya que debe ampliar su base para poder vencer al demócrata Barack Obama en noviembre.
A diferencia de su plan de reforma migratoria con vía a la legalización, que fracasó el año pasado en el Congreso pero fue elogiado por activistas pro inmigrantes, McCain ahora dice que se necesita poner énfasis en la seguridad fronteriza primero, lo cual calma un poco los nervios de los conservadores.
"Para McCain, su problema real es que el tratar de mantener contenta a la base conservadora del Partido Republicano implica que aleja a sectores más moderados de la comunidad latina y la población blanca que no está a favor de una agenda social conservadora", opinó el consultor político Luis Miranda.
El senador de Arizona, quien tiene un récord legislativo más moderado que la mayoría de sus colegas republicanos, también ha reafirmado su punto de vista en contra del aborto. En un foro público, McCain dijo recientemente que la vida humana comienza "en el momento de la concepción", satisfaciendo así a la derecha religiosa.
Sin embargo, la derecha religiosa no está apoyando a McCain con la misma fuerza que apoyó al presidente George W. Bush. De acuerdo con una encuesta del Washington Post en julio, el 67% de evangélicos respalda la candidatura de McCain, a comparación de un 80% que votó por Bush en 2004.
"Es ya una costumbre observar cómo los políticos varían sus posiciones con el tiempo, pero reprobamos aquellas [posiciones] que perjudiquen a los más pobres, a los necesitados del pueblo, como los indocumentados", indicó el reverendo Héctor Bonano, director de la Confraternidad de Líderes Conciliares.
"Pero en cuanto a los valores morales que comulgan con nuestra fe, notamos que el Sr. McCain está en mejor consonancia con la Iglesia Evangélica", añadió Bonano, cuya organización representa a cerca de tres mil iglesias en la costa Este.
Los comentarios de Bonano reflejan el sentimiento ambivalente de otros conservadores que ven algunas de las posturas de McCain como demasiado liberales, sobre todo en temas sociales, pero piensan que el senador velaría mejor por sus intereses.
"McCain es el menos malo de los dos candidatos. Obama es una entidad desconocida sin historial legislativo", expresó Andrew Stewart, un votante republicano inscrito, que es muy activo dentro de su iglesia presbiteriana en New Jersey.
Stewart cree que McCain tiene más capacidad para manejar la guerra en Irak y la economía, aunque admite que los cambios de posición de McCain en ciertos temas como la inmigración ponen en duda su integridad.
Según Hessy Fernández, portavoz de la campaña de McCain, el candidato republicano no ha dado marcha atrás en el tema de inmigración. Destacó que el plan, con el cual McCain se jugó su "pellejo político", siempre ha incluido la seguridad fronteriza.
El senador Obama, de Illinois, también ha sido criticado por ceder ante la presión de la opinión pública. Después que el precio de la gasolina sobrepasara los cuatro dólares por galón este verano, Obama dijo que consideraría perforar pozos petroleros en Estados Unidos para aliviar la situación, una idea que había rechazado anteriormente.Ambas campañas seguirán ajustando sus plataformas políticas rumbo a las elecciones generales para atraer ciertos segmentos, pero un factor fijo que McCain necesita para ganar es llevarse una buena parte del voto latino, especialmente en estados reñidos como Nevada, Nuevo México, Colorado y Florida. McCain, quien ha cerrado dramáticamente la ventaja que Obama le llevaba en las encuestas, podría poner en serios apuros a su contrincante si gana, por lo menos, el 35% del voto latino, de acuerdo con Miranda.



