El alto valor de las casas en California propicia los fraudes hipotecarios.(FOTO:AP)
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A pesar de que supuestamente se están aplicando criterios de préstamo más estrictos, y de que mucha gente está al tanto del fraude hipotecario, los casos de este tipo de delito aumentaron en un 42% en el primer trimestre de este año comparado con el mismo período en 2007.

"Hemos pasado de una situación de fraude de oportunidad a otra de fraudes de ‘necesidad’", opina Denise James, directora de ChoicePoint Financial Services, compañía a la que pertenece el Instituto de Investigación de Activos Hipotecarios (MARI), que ha realizado el estudio publicado ayer.

James explica que esa "necesidad" se deriva por un lado de la situación en la que se encuentran muchos consumidores que se ven forzados a cambiar sus préstamos o deshacerse de la vivienda que no pueden pagar de la forma menos onerosa posible, y por otro de ciertos profesionales de la industria hipotecaria que quieren mantener el nivel de ingresos que alcanzaron durante el auge inmobiliario.

David Leibowitz, abogado de Illinois especializado en embargos, comenta que aunque sabemos más sobre el fraude, también existe mucha más desesperación en el mercado, lo que ha hecho que las formas de fraude evolucionen.

"Fraudes que en el pasado podían hacerse mediante un préstamo sin documentación, se hacen ahora falsificando los datos en uno que sí requiere documentos", dice el abogado.

California es el segundo estado con mayor incidencia de fraude tras Florida que continúa encabezando la lista.

Dentro de California, es en el área metropolitana de Los Ángeles donde se concentra un 52% de la actividad fraudulenta del estado.

Merle Sharick, responsable de desarrollo de negocio de MARI, señala que entre las principales razones del alto nivel de fraude en California figura la especulación:

"El alto valor potencial que pueden alcanzar las propiedades en California ha seguido atrayendo a mucha gente que cree que puede beneficiarse de ello", dice Sharick.

Leibowitz comenta, por ejemplo, que ahora muchos se sienten motivados a comprar a precio de saldo propiedades embargadas o que se venden por debajo de la deuda que tienen acumulada ("venta corta o short sale, en inglés) y para conseguirlo mienten en su solicitud a fin de conseguir la financiación necesaria.

En Florida, muchas de las propiedades afectadas son vacacionales, y al igual que en California, el fraude se concentra más en líneas próximas a la costa que en las regiones interiores.

Según MARI, los requisitos más altos que muchos prestamistas aplican actualmente no están siendo suficientes para parar el fraude, y desde dicha organización consideran que en buena parte de los casos hay algún tipo de participación de los profesionales de la industria, ya sea activamente —incitando a que el fraude se cometa— o de forma pasiva, al no verificar adecuadamente los datos.

Leibowitz comenta que aunque muchos de los "malos" prestamistas y agentes hipotecarios han desaparecido, siguen quedando muchos, particularmente entre los intermediarios hipotecarios que no tienen gran interés en aplicar requisitos más estrictos.

MARI no revela el número de casos de fraude registrados, sino sólo el porcentaje de aumento tomando en cuenta la actividad reportada por más de 600 profesionales del sector hipotecario que en conjunto participan en más del 80% de las hipotecas originadas en el país.

Jennifer Butts, directora de operaciones de MARI, explica que el reporte se basa en casos confirmados —no sólo sospechosos— de fraude, pero no siempre ligados al origen de un préstamo (por ejemplo incluye datos de préstamos que no llegaron a concederse porque el fraude se detectó).

Las formas más comunes de fraude van desde el nombre incorrecto del solicitante, hasta la falsificación de su ocupación, ingresos, o el número de Seguro Social, con las que se trata de garantizar condiciones que el solicitante no cumple.

El robo de identidad sólo representa el 4% de los casos en California y el 2% en Florida.

Joseph Russo, agente de bienes raíces por más de 30 años, no cree que la oleada de fraude vaya a acabar pronto, a pesar de los requisitos más estrictos que muchos prestamistas aplican.

Russo cree que la situación actual ha favorecido la proliferación de estafadores profesionales que preferentemente buscan sus víctimas entre los grupos de población más desprotegidos y recomienda a los consumidores que por muy apurada que sea su situación comprueben las credenciales de cualquiera que pretenda "ayudarlos".

Según el reporte de 2007 del FBI sobre fraude, la caída del mercado inmobiliario proporciona el clima ideal para que los estafadores lleven a cabo sus delitos. El reporte anticipa que el fraude hipotecario no sólo no va a disminuir, sino que se espera que continúe aumentando.