NUEVA YORK
— Rodeado de arreglos florales que simbolizaban su pasión por el boxeo, y con la presencia de decenas de amigos y compañeros del deporte fue velado ayer el cuerpo sin vida del púgil del sur de El Bronx Ronney “Venezuela” Vargas, de 20 años, ultimado el pasado sábado de un balazo en el torso por un desconocido que andaba en compañía de un hombre y dos mujeres, en un hecho que aún está bajo investigación policial.Desde las cinco de la tarde de ayer, la capilla A, de la funeraria Ortiz de la calle 149, en El Bronx, se llenó de personas, la mayoría de las cuales salían llorando después de ver el cadáver del joven boxeador, invicto en sus únicas ocho peleas como profesional, seis por la vía del knockout, y ganador de tres Guantes de Oro.
Germán Vargas, el padre de “Venezuela” (como era conocido en el mundo del boxeo por provenir de Maracaibo), lloraba inconsolable al lado del ataúd, murmurando palabras a su hijo y recibiendo las expresiones de pésame de las personas de la comunidad, que se volcaron hacia la funeraria para darle el último adiós a su campeón.
Una de las que salió llorando tras ver el cadáver fue Olga Ortiz, vecina de los Vargas, quien aseguró que Ronney se crió junto a sus hijos en el edificio 795 East de la calle 151, desde que su padre lo trajo de Venezuela a los 8 años de edad.
“El iba hasta en calzoncillos a mi apartamento, para sentarse a jugar nintendo con mis hijos. Ellos jugaban y veían deportes”, dijo Ortiz, señalando que Ronney Vargas era una persona amable, siempre sonriente, “y nunca fue un niño malcriado”.
“Yo lo lloro como si fuera mi hijo”, dijo Ortiz, quien llevó una bandera venezolana y la colocó encima del féretro del boxeador.
Krizzia García, de 18 años, quien, según aseguró, llevaba seis meses siendo novia del boxeador, lo describió como una persona amorosa, siempre preocupada por los demás.
García dijo que Vargas soñaba con ser campeón del mundo, “ser grande e invicto como fue hasta el momento de su muerte”, y lamentó que por una discusión por mujeres alguien tomara el camino de la violencia usando un arma de fuego. “Yo espero que se haga justicia”, dijo García.
Germán Vargas dijo el domingo pasado que luego del velorio iba a cremar el cuerpo de su hijo para tenerlo siempre consigo en la vivienda, la cual está repleta de trofeos y medallas que Vargas ganó durante su carrera boxística.
Jose.acosta@eldiariony.com







