Los familiares del reo mexicano José Ernesto Medellín, condenado a muerte en Estados Unidos, afirmaron ayer que esperan que la ejecución por inyección letal se cancele en el último momento.

Mientras, Venancio Medellín, padre del reo, denunció que las autoridades del penal en el que está recluido se niegan a concederles un último encuentro, publicó ayer el diario El Universal.

Venancio señaló en declaraciones al periódico que la única vez que le dejaron ver a su hijo de 33 años fue el pasado 3 de mayo, encuentro que marcó el fin de siete años de separación entre los dos, y que se produjo dos días antes de que la Corte de Texas determinara la fecha en que José Ernesto recibirá la pena capital.

"Ojalá al [gobernador de Texas] Rick Perry se le ablande el corazón... pero quién sabe", apuntó la abuela del preso, Eleuteria Armendáriz, que reza por su nieto en su domicilio, en la ciudad mexicana de Nuevo Laredo (Tamaulipas), ante un altar dedicado a San Francisco de Asís.

Medellín, cuya ejecución está prevista para el martes en una cárcel de Huntsville (Texas), fue condenado por participar en 1994 en el secuestro, violación y homicidio de Elizabeth Peña, de 16 años, y de Jennifer Ertman, de 14.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió una resolución sobre el caso de Medellín y otros cuatro mexicanos condenados a muerte en Texas, en la que pidió aplazar las ejecuciones hasta que el tribunal resolviese la apelación presentada por México.

Los reos forman parte de un grupo de 51 mexicanos al que se le negó asistencia consular en el momento de su detención, según la ONG pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW).

El gobierno texano se negó a escuchar el dictamen de la CIJ y ha ignorado hasta la fecha todos los llamamientos a tenerlo en cuenta, como el del Congreso mexicano.

Las autoridades federales estadounidenses se han declarado incapaces de influir en la decisión tomada por el Ejecutivo de Texas.

"Era un niño normal, al que le gustaba jugar con sus hermanos y amiguitos", recordó la tía del sentenciado, Beatriz Salazar.

"Ese Perry es un asesino, porque lo está mandando a la muerte, a él [Ernesto Medellín] lo van a matar por asesino, pero [Perry] al mandarlo a matar es igual", apuntó también.

La mujer pidió que le perdonen la vida, aunque eso signifique la cadena perpetua.

"Está mal eso que hizo, pero eso de matarlo, como que no. Queremos que lo dejen vivo, ahí encerrado para siempre, pero que no lo maten. Mi sobrino es un ser humano", dijo.

Mientras, Medellín ha sido trasladado a una nueva celda, controlada por circuito cerrado de televisión las 24 horas, y contará con dos visitas en los dos días previos a su ejecución.

El mexicano ha pedido ya que sus pertenencias, así como su cuerpo, le sean entregados a una amiga residente en Houston, quien será la única testigo de la ejecución elegida por él, además de sus dos abogados.

Con información de EFE y AP