Separados por miles de millas de distancia, un par de Estrada libraban al mismo tiempo dos diferentes batallas, uno por su vida y el otro por una medalla olímpica de oro.
Juan, el padre, recibía tratamiento en un hospital de Los Ángeles para sus debilitados hígado y riñones tratando de salvar su vida, una pelea que desde hace seis meses está a punto de perder, según los médicos, pero que él se aferra a ganar.
En Beijing, China, Shawn, el hijo, se batía en el ring contra el argentino Ezequiel Osvaldo Maderna, en los Juegos Olímpicos 2008 y, para su fortuna y la alegría de sus amigos y su familia reunida en su casa de Maywood, logró derrotar en boxeo con un 10-2. Shawn quiere la medalla de oro para regalársela a su padre.
La noticia de la victoria de Shawn que lo mantiene en la contienda por el oro llegó desde temprano por la mañana a la casa de los Estrada, quienes durante todo el día estuvieron prácticamente pegados al televisor esperando ver en la pantalla chica al orgullo de la familia durante la retransmisión de la pelea.
Cuando finalmente comenzó la pelea, poco antes de las cuatro de la tarde, niños, jóvenes y adultos vistiendo camisetas con la fotografía de Shawn al frente, se congregaron frente al televisor que la familia había conseguido prestado y colocó al centro de la sala. En la pared en un enorme letrero pintado a mano se leía "Shawn, regresa con la medalla de oro".
Cassandra, la madre, quien inconscientemente se mordía los labios y Andrew, uno de sus hermanos, trataban de contener sus emociones para no perderse detalle al mirar cada uno de los movimientos de Shawn en el ring.
Mientras tanto, en la sala, los gritos, aplausos y comentarios como "Él es el chico del Este de Los Ángeles" se escuchaban cada vez que Shawn, de 23 años y uno de los atletas olímpicos de EEUU, tiraba golpes y recorría el ring en Beijing.
Estrada no sólo ganó, sino que barrió con su contrincante, quedando el puntaje en 10 a 2.
"Estoy muy emocionada y orgullosa de mi hijo. Los nervios me están ganando y aunque estamos lejos, Shawn sabe que estamos con él, acompañándolo mientras logra su sueño de participar en las Olimpiadas. Ese fue su sueño desde pequeño", manifestó Cassandra Estrada, quien comentó que su esposo no estaba en ese momento en la casa porque recibía un tratamiento médico que necesita para poder continuar con vida.
Andrew, hermano menor de Shawn, lo ha visto boxear toda su vida y asegura que él siempre tuvo su meta muy clara.
"Estamos muy orgullosos de él. Shawn está representando a Estados Unidos y a su familia. Todos estamos muy emocionados", dijo el joven de 21 años, quien también boxea desde niño, pero que dejó de practicar hace algunos años.
Johana Todd, tía de Shawn, lloraba de la emoción cuando veía que su sobrino le llevaba mucha ventaja a su contrincante.
"Discúlpenme… estoy muy emocionada y no puedo evitar las lágrimas", decía la acongojada tía, quien ha visto crecer a los cuatro hermanos Estrada: Andrew, Bryan, Patrick y Shawn, y a las otras dos hermanas. "Mi cuñado era muy estricto con ellos cuando eran niños y siempre los mantenía en deportes para que no se perdieran por ahí".
Los Estrada vivieron durante un tiempo en el norte de California, pero que ahí no había mucha competencia en el boxeo para los hermanos Estrada, por lo que Juan decidió regresarse a Los Ángeles.
El nivel profesional de Shawn llegó a un punto en que ninguno de los jóvenes que practican boxeo en la zona, querían boxear con él, señaló Héctor Aguilar, su entrenador.
"Nadie se da cuenta el trabajo que toma ser un atleta profesional. Shawn entrenaba dos veces al día. Yo le decía que mientras las personas de su edad estaban en fiestas o entreteniéndose con cualquier cosa, él estaba trabajando para lograr su meta y llegó a un punto tan profesional que nadie quería practicar con él", dijo Aguilar, quien siendo el hombre fuerte que es, no niega que sintió ganas de llorar mientras veía boxear a Shawn.
La madre del atleta agregó que la inspiración de su hijo proviene de Óscar de la Hoya, quien ha servido como modelo para los jóvenes del Este de Los Ángeles.
"Cuando regrese, quiere ser boxeador profesional. Eso es lo que a él le gusta y estamos muy orgullosos de que esté logrando todos sus sueños", acotó la madre.







