Como no le iban a permitir que hablara, pues la serie de preguntas ya había terminado, Enrique Morones, un activista de la frontera, le exigió casi a gritos al senador John McCain que le permitiera hablar y fue entonces cuando el aspirante presidencial le dijo: "Adelante", y le arrojó el micrófono para que lo atrapara y cuestionara.
La reacción juguetona de McCain soltó las risas de varios de los asistentes que ayer escucharon el mensaje del virtual candidato a la presidencia por el Partido Republicano.
Pero la pregunta de Morones, director de Ángeles de la Frontera, un grupo de asistencia a los migrantes que cruzan de manera indocumentada, le cambió el rostro a McCain, porque lo ponía en jaque sobre la posibilidad de que firmara una orden ejecutiva, en caso de que llegara a ser presidente, para detener las redadas.
McCain insistió en que era necesario asegurar primero las fronteras antes de llevar a cabo una reforma migratoria humana. Luego se despidió y, entre el tumulto, se dirigió a Morones.
"Al final, se me acercó y se sorprendió otra vez. Me dijo: ‘Me gustó tu espíritu, tu pregunta, yo vengo de Arizona’. Y le dije: ‘Yo sé que vienes de Arizona, pero me gustaría platicar bien en serio de estas cosas’. Le di mi tarjeta y me dijo: ‘Okay’", contó Morones al término de la conferencia.
Durante su discurso McCain también fue interrumpido por un par de mujeres que, al parecer, pedían un alto a la guerra.
Para Juan Salgado, director del Instituto del Progreso Latino, quien formuló una de las cuatro preguntas que aceptó el aspirante presidencial, fue un show que McCain muy sabiamente provocó para dejar en claro ante los grupos antiinmigrantes que está con ellos.
"Fue un acto muy a propósito de parte de McCain. Al hacer eso, quiso mostrar que estaba dispuesto a debatir con cualquiera. Ya sabía que la pregunta iba a ser difícil, que se iba a enfrentar a esa pregunta para dar un buen show para la gente de su partido y que digan que va a estar con ellos firmemente con respecto a este tema a pesar de estar en un foro de latinos", dijo Salgado.
El formato de John McCain para hablar durante el foro de NCLR fue diferente al discurso de Barack Obama, ya que el republicano pidió aceptar tres preguntas del público.
"Esta mañana [ayer] nos dijo que iba a tomar tres preguntas, y había mucha gente que quería hacer preguntas y todas tenían que ver con la inmigración", explicó Cecilia Muñoz, vicepresidenta de NCLR.
Alexis Rodríguez, estudiante de 16 años de edad, cuestionó a McCain sobre si apoyaría el Dream Act, una propuesta de ley para asistir a los estudiantes indocumentados, pero la respuesta no la dejó satisfecha.
"Yo soy una de los seis millones de estudiantes que tienen papá o mamá indocumentada, por eso le pregunté si pasaría esa ley, no me dijo ni sí ni no, pero estoy agradecida de que me dejó hablar", comentó la joven.
Por segundo día, los minuteman se manifestaron afuera del Centro de Convenciones en contra de NCLR y llamando a McCain "traidor" por hablar ante los latinos.





