Trabajadores y simpatizantes sindicales realizaron ayer una nutrida marcha frente al hotel Hilton en Long Beach para iniciar así su campaña.[Foto: JEFF GRACE/La Opinión]
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Centenares de trabajadores y quienes se identifican con su causa abrieron ayer en Long Beach un nuevo frente en la larga marcha para elevar los salarios de los trabajadores hoteleros del sur de California.

La muchedumbre se concentró en la tarde frente al hotel Hilton de esta ciudad costera, donde el movimiento laboral quiere ahora reeditar las batallas que ha librado exitosamente en Santa Mónica y en el centro de Los Ángeles, y que lo tienen empeñado en una dura batalla de desgaste con algunos hoteles de la zona del aeropuerto de Los Ángeles.

"Por 12 años nos enfocamos en atraer el turismo de alta clase y tuvimos mucho éxito expandiendo el puerto y la industria turística en nuestro bello centro, pero también nos gustaría ver que los trabajadores de Long Beach prosperen y salgan de la pobreza", dijo al diario la concejala del Distrito 7 de esa ciudad del sur, Tonia Reyes Uranga.

El Hilton considera que no es el único hotel que se encuentra en la mira del sindicato que agrupa a los trabajadores del sector hotelero en Los Ángeles, la Local 11 de UNITE HERE.

La empresa aseguró que trata a todos sus empleados con respeto y dignidad, y agregó: "…Con sindicato o sin sindicato pagaremos sueldos competitivos y proveeremos excelentes prestaciones de acuerdo al trabajo y las condiciones de la industria hotelera del centro de Long Beach".

Agregó que, como lo hace cada año, está conduciendo una encuesta para estudiar los sueldos de hoteles del área del centro de Long Beach para determinar si estos son competitivos y hacer ajustes si es necesario.

La declaración se compromete a respetar el derecho de sus empleados a decidir "a través del voto secreto" si quieren sindicalizarse.

María Patlán, una de las trabajadoras que participaron ayer en la concentración, dijo que mientras el hotel obtiene millones de dólares de ganancias a través de sus operaciones, personas como ella tienen que arreglárselas con un salario de miseria.

"Soy madre soltera con dos hijas, y quiero que vayan a la universidad, pero no es muy fácil cuando sólo se gana 10 dólares la hora", se lamentó.

María Dolores Navarro, de 63 años, ha trabajado 13 años para el Hilton, donde desempeña actividades como lavandera, mucama y encargada del aseo del vestíbulo del hotel. Dijo que el trabajo de cambiar las sábanas de las camas del hotel es un oficio tan pesado, que terminó por lastimarse la cintura. A pesar de que el médico que la trata le recomendó hacer actividades más ligeras, sus jefes la tienen haciendo el trabajo duro de siempre.

Tanto Patlán como Navarro son residentes de Long Beach, una ciudad que fue ubicada en un reporte del Brookings Institute de 2005 como la sexta ciudad con más alto índice de concentración de pobreza del país. La ciudad tiene un total de 17 parcelas de "pobreza extrema", que son aquellas en que las tasas de pobreza alcanzan el 40% o más.