Los precandidatos demócratas Hillary Clinton y Barack Obama siguen su lucha hoy con elecciones primarias en Indiana y Carolina del Norte, en las que están en juego 218 delegados.
Obama es favorito en Carolina del Norte, el premio mayor de los dos estados por su mayor cantidad de delegados —134— y Hillary, según las encuestas más recientes, está en la delantera en Indiana. Ambas contiendas, sin embargo, están muy peleadas.
Los expertos señalan que a menos que Hillary gane las dos competencias con una gran ventaja, es improbable que disminuya la ventaja que tiene Obama en delegados, pero que un resultado cerrado en Carolina del norte y un triunfo de Hillary en Indiana podría poner en cuestionamiento la imagen de Obama como el candidato más fuerte para enfrentarse a Mc Cain en noviembre.
Aunque se espera que la competencia por la nominación demócrata continúe al menos hasta junio, las encuestas sugieren que Obama llega al día de hoy un tanto malherido por la controversia en torno a su ex pastor, Jeremiah Wright.
Una encuesta Gallup USA Today de votantes a nivel nacional señaló ayer que 33% se manifestaba menos inclinado a votar por él en la elección presidencial después de la controversia sobre las ideas de Wright. No obstante, un 64% indicó que la cuestión no había cambiado su voto.
Tanto esta encuesta como una del The New York Times encontraron, sin embargo, que una mayoría de los estadounidenses aprueba la forma en que Obama manejó la situación de Wright.
En declaraciones de ambos candidatos ayer en los shows televisivos de política, Obama y Hillary discutieron más sobre otros asuntos como el precio de la gasolina, y la propuesta de Hillary —y del republicano John Mc Cain— de reducir temporalmente el impuesto al combustible, "para dar algo de alivio a la clase media", dijo la candidata.
Obama, por su parte, considera que la propuesta "no es honesta", ya que considera que no haría nada para reducir el precio de la gasolina, sino todo lo contrario, haría que el consumo subiera y por tanto, también lo haría el precio.
"Nosotros hemos propuesto un programa de estímulo impositivo que daría un alivio de hasta mil dólares anuales a las familias", dijo Obama.
Por su parte, el republicano John McCain explicó ayer en Arizona que la actitud de su partido en el tema migratorio ha dañado la imagen de su tolda política, y dijo que estaba dispuesto a "pelear por cada voto".
McCain anunció el lanzamiento de su sitio de internet en español y apuntó que conoce a los latinos y ha trabajado de cerca con muchos de sus líderes.
"La mayoría de los hispanos quiere asegurar nuestras fronteras", dijo McCain. "Muchos hispanos de bajos recursos son precisamente los primeros en perder sus empleos con la inmigración ilegal. Pero también les preocupa y desean un trato humano de las personas que están aquí ilegalmente. La mayoría de los hispanos comparte la idea de que primero hay que asegurar la frontera".
McCain, quien en 2005 copatrocinó una reforma migratoria integral, endureció su línea sobre inmigración posteriormente en la competencia por votos de la base republicana para lograr la candidatura.
El republicano ha dicho que el debate migratorio "envió un mensaje" de que los estadounidenses quieren primero un control fronterizo antes que una reforma, aunque las encuestas han mostrado apoyo del pueblo americano en favor de la legalización.
Inmediatamente, el Comité Nacional Demócrata respondió con un comunicado de prensa indicando que "McCain trata de tomar dos posiciones distintas sobre inmigración, demostrando de nuevo que si no puede liderar su partido menos podrá liderar su país".
McCain tendrá que cortejar el voto latino para lograr al menos un segmento del mismo. Este voto será clave en estados como Nuevo México, incluso el propio estado del que McCain es congresista, Arizona, que ha implementado algunas de las medidas más duras contra los indocumentados.








