La oposición de vecinos, transportistas y organizaciones ambientales ha dejado en el limbo la construcción del denominado primer centro ferroviario ecológico del país, cuyos objetivos son reducir millones de millas a los camiones de carga que circulan por la autopista 710 y crear una industria ferroviaria que compita con la demanda de contenedores que se espera en los próximos años.
Bajo el argumento de que la estación, propuesta por la empresa Burlington Northern Santa Fe (BNSF), dañaría la salud de decenas de niños y adultos pues se ubicaría frente a una zona residencial con dos escuelas públicas y un centro de cuidado infantil en la zona Este de Long Beach, los activistas afirmaron que no permitirán su construcción, en tanto que organizaciones de transportistas alegaron que este complejo dejaría sin empleo a decenas de transportistas.
"No todo lo que se anuncia como verde significa vida. Nos han dicho que nuestra salud no está en peligro, pero miles de camiones y decenas de trenes circularán por aquí y pretenden hacernos creer que esta construcción es por el bien de todos", expuso Ángelo Logan, director de East Yard Communities for Environmental Justice.
Ante tales argumentos, el complejo bautizado como Portar Internacional del Sur de California y cuya edificación estaba prevista para iniciarse a principios de este mes, ha quedado paralizado hasta que autoridades locales lleguen a un acuerdo con los grupos comunitarios.
De acuerdo con BNSF, la inversión total en el inmueble superaría los 300 millones de dólares y tendría un centro de distribución de carga con acceso directo al corredor Alameda.
"En resumen, lo que planteamos es crear un interpuerto que permita poner los contenedores sobre rieles a sólo cuatro millas de distancia de los puertos en lugar de que sean transportados más de 20 millas por decenas de camiones que contaminan la zona", expuso Lena Kent, portavoz de la empresa.
Esta medida reduciría en un 90% la contaminación que actualmente afecta al sur de California, afirmó Kent, quien agregó que durante 1990 la demanda de productos asiáticos aumentó y la cantidad de tráfico de contenedores que llegaron a los puertos se triplicó, generando un aumento descomunal de camiones de carga.
"La demanda de productos extranjeros no disminuirá; por el contrario, nuestros analistas indican para en 2030 otra vez se triplicará y eventualmente los trenes trasladarán 1.5 millones de contenedores más de lo que es posible hoy en día. Eso significa más camiones y más contaminación. Si no crecemos inteligentemente, nos perjudicara a todos", opinó.
Entre las medidas adicionales que proponen están utilizar locomotoras ecológicas, crear un pared a prueba de sonido entre la comunidad y el puesto ferroviario destinada a reducir el impacto del ruido y conformar una base de transportistas que deberán manejar unidades ecológicas con un sistema electrónico de rastreo que los vigilará para que utilicen sólo las rutas autorizadas y no avenidas residenciales aledañas.
"Crearemos un corredor por el que únicamente deberán transitar los camiones, quienes se salgan de esa vía establecida serán sancionados", aclaró Kent.
Sin embargo, para la Asociación Internacional de Camioneros (ITDA), este proyecto dejará sin empleo a decenas de transportistas y obligará a cientos más a ser empleados de la empresa.
"Todas esas medidas están a favor de la empresa y no del trabajador. Creemos que así como somos parte del problema debemos ser parte de la solución. Las propuestas de ellos [BNSF] no toman en cuenta nuestra opinión, quieren que perdamos nuestra flexibilidad, nos niegan el derecho a organizarnos", indicó Francisco Miranda, secretario de ITDA.
La Coalición por un Puerto Limpio destacó que esta organización está conformada por 30 bases comunitarias y no darán el visto bueno al proyecto hasta que la coalición escuche a cada una, en tanto que David Freeman, presidente de la Comisión del Puerto de Los Ángeles, brindó total apoyo a la edificación del interpuerto.



