Los cuerpos de dos jefes policiacos fueron encontrados ayer amordazados en la cajuela de un auto en la autopista México-Cuernavaca.[Foto: EFE]
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MÉXICO, D.F.— El crimen organizado evidenció ayer su creciente e incluyente presencia en la Ciudad de México al descubrirse que Mauricio Navarro, "El Mauro", autor intelectual de un atentado fallido —el pasado 15 de febrero— contra un mando de la policía local, es un integrante del cartel de Sinaloa que logró infiltrarse en la Agencia Federal de Investigaciones (AFI).

Así quedaron burlados los aparatos de inteligencia federal y local. Navarro estuvo laborando en el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia desde donde se pretendió el asesinato de Julio César Sánchez, director de la Policía Sectorial capitalina.

Estas conclusiones expuso el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Joel Ortega Cuevas, y solicitó a la Procuraduría General de la República (PGR) más cuidado para evitar espionaje del crimen organizado: "El Mauro" incluso no podía ser detenido debido a la protección judicial.

A la par de estas revelaciones, una serie de actos relacionados con el crimen organizado se desvelaban.

Por la madrugada se supo que un fiscal de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) había recibido tres balazos cuando viajaba en su vehículo por la delegación Iztapalapa, al oriente de la ciudad, por varios sujetos que se dieron a la fuga. El funcionario sobrevivió.

Horas más tarde, en la carretera que une a la capital del país con la ciudad de Cuernavaca encontraron en la cajuela de un auto dos cuerpos sin vida vendados desde la cabeza hasta la cintura con la leyenda: "Así van a quedar los que están con ‘El Chapo’ [Joaquín Guzmán] y ‘El Rey’ [Ismael] Zambada", cabezas del cartel de Sinaloa.

Eran Víctor Enrique Payán, director Operativo de la Policía Ministerial del estado de Morelos, vecino de la capital, y el agente ministerial Ferry Meléndez Díaz.

La presencia del narcotráfico en el país se ha ido consolidando en los últimos años. Como un ordenado batallón, fue avanzando en escaladas batallas hasta tomarse la capital, centro de comunicaciones y operaciones financieras del país, vigilada por 78 mil policías.

Se disputan el pastel los carteles de Sinaloa, liderado por "El Chapo"; el de Juárez, de los Carrillo Fuentes; Tijuana, de los Arellano Félix; Milenio, de los Valencia; y el del Golfo, de Osiel Cárdenas Guillén, que han hecho alianzas con organizaciones locales.

Esta codicia por la capital arroja en promedio 40 muertes mensuales. Durante 2007 hubo alrededor de 490 asesinados relacionados con el narcotráfico, de acuerdo con cifras de los medios de comunicación locales.

El presente año sigue esa tendencia, incluyendo muertes y capturas escandalosas tanto de policías como ladrones.

El pasado 8 de mayo fue asesinado frente a su domicilio en la Ciudad de México el coordinador general de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva (PFP), Édgar Millán Gómez —tercero en el mando en el combate al narcotráfico a nivel federal—, un crimen en el que según el presidente Felipe Calderón se perdió a "uno de los mejores hombres" del país.

En diciembre pasado, tres agentes aduaneros de la empresa Jet Service fueron decapitados y abandonados en lotes baldíos después de ser decapitados con torturas e incendiados presuntamente por narcotraficantes.

El aeropuerto de la Ciudad de México es una de las tajadas más disputadas, pues es donde se recibe y exporta heroína y cocaína proveniente principalmente de Colombia, Venezuela, Panamá y Argentina.

Nemesio Lugo, ex director de Aeropuertos, Puertos y Puntos Fronterizos de la PFP, realizó diversos decomisos de droga en el lugar durante 2006. Fue su fin: él y varios de sus subordinados fueron asesinados paulatinamente.

Por el lado de los criminales, han muerto en ajuste de cuentas familiares de Enoc Tafolla, quien fuera síndico en Lázaro Cárdenas, Michoacán, y recluido en un penal de alta seguridad por tráfico de enervantes y dar protección a "El Chapo".

También fueron pillados y encarcelados el año pasado tres de los más buscados narcotraficantes del país: Juan Carlos de la Cruz Reyna, alias "JC" o "Z-36", operador financiero del cartel del Golfo; Sandra Ávila Beltrán, la Reina del Pacífico y Juan Diego Espinoza Ramírez, alias "El Tigre", ambos enlaces entre los capos de Colombia y el cartel de Sinaloa.

El anonimato que da una metrópoli de más de 20 millones de habitantes ha permitido a líderes de los carteles pasar desapercibidos como personas pudientes que se pasean sin discreción por todos los rincones de la ciudad, han dicho las autoridades federales.

Marcelo Ebrard, alcalde del Distrito Federal, sin embargo, ha rechazado un combate en donde intervenga el Ejército. Asegura que sí ha dado golpes financieros al narcotráfico.

"No podría yo avalar su estrategia nacional, pero diría que, si tuviéramos que hacer un esfuerzo adicional, más que despliegue, que siempre puede ser útil, el problema es la contundencia o la efectividad de las medidas en contra del patrimonio de estos individuos", dijo.

De acuerdo con el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (Cenapi), los estados de Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Chihuahua y Distrito Federal concentraron 56% de los crímenes violentos.