La violencia en contra de la comunidad gay, lesbianas y transgéneros en Centroamérica es tan grave, que ha impulsado a muchos a emigrar hacia Estados Unidos, explicaron ayer líderes de Honduras y Nicaragua de visita en Los Ángeles.
De hecho, informaron que de los delitos de intolerancia por identidad sexual en Centroamérica, el 61% es en contra de las personas transgénero; 34% contra la comunidad gay; 3% contra bisexuales y 2% son ataques contra lesbianas.
"Hay una conexión directa con esta violencia y la necesidad de emigrar. En el caso de Nicaragua se penaliza la homosexualidad con uno a tres años de cárcel… también se penaliza cuando se trata de educar a la población porque se cree que se promueve la homosexualidad", explicó Norman Gutiérrez, de la Coalición de Organizaciones Gay en Centroamérica (CONGA).
Gutiérrez señaló que aunque todavía en Nicaragua no han sido enjuiciados activistas gay por diseminar información sobre educación sexual, sí pueden ir a la cárcel si alguien hace una denuncia a las autoridades.
En Honduras, los activistas gay no han tenido la misma suerte e incluso han sido asesinados por tratar de educar a la población, según los periódicos hondureños.
Pero no sólo las caras públicas de las organizaciones gay, lésbicas y transgénero están en peligro en Centroamérica, dijeron los activistas. En su opinión, cualquier persona con diferente preferencia sexual está en peligro de ser atacada; sin embargo, añadieron, por la misma naturaleza de la agresión no hay un registro oficial de cuántas personas son agredidas.
En El Salvador, por ejemplo, los medios de comunicación han documentado ocasiones en las que la policía se ha negado a registrar ataques físicos en contra de homosexuales o transgéneros, expresaron los activistas.
El 45% de las agresiones que sí han sido registradas terminan en asesinato. Otras agresiones frecuentes son: 16% discriminación; 14% maltrato físico; 14% maltrato psicológico; 9% asesinato agravado y 2% secuestros.
Javier Molina, activista gay de Honduras y coautor del reporte No más en el tintero, señaló que sólo uno de cada cuatro casos de delitos de intolerancia por la preferencia sexual son documentados en Centroamérica y que el principal obstáculo que tienen que superar es la homofobia que proviene de las instituciones religiosas.
"Nosotros tenemos que hablar sobre la sexualidad, deseo e intimidad entre los hombres… también sobre el tema de la masculinidad, ¿qué significa ser hombre? Sobre la responsabilidad de ser hombres", señaló Molina.
Agregó que sus esfuerzos en Honduras, país que registra la cantidad más elevada de casos de VIH/sida en Centroamérica (63 mil personas, lo cual es el 1.5% de la población), se han centrado en promover la utilización del condón.
"No hablamos de abstinencia, de fidelidad, ni de nada más, sólo de la utilización del condón", subrayó Molina. "Las víctimas principales del VIH son las mujeres porque les llega a la casa y ellas no tienen la opción del condón".
En total, en Centroamérica, República Dominicana, Cuba, Panamá y Belice —países involucrados en CONGA— hay 266,400 casos de VIH. De estos, sólo 12% son hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), el resto es población heterosexual o bisexual.
Por otra parte, Jorge Mario Cabrera, vicepresidente de la National Alliance of Latin American and Caribbean Communities (NALACC), dijo que aunque él no ve un cambio inmediato de las políticas públicas en Centroamérica, el reporte significa un movimiento positivo.
"Tiene que haber cambios estructurales… se necesitan leyes que protejan la vida de estas personas, ya que el acceso a información y a servicios de salud es un asunto de derechos humanos", manifestó Cabrera. Señaló también que aunque no hay un estudio que indique cuántos inmigrantes son gay o transgénero, sí se sabe que emigran y que la cantidad ha ido en aumento.
Molina añadió que han intentado tramitar asilo en Estados Unidos para personas cuyas vidas corren peligro en Honduras por su preferencia sexual, pero que ha sido negado.
Evelyn González-Figueroa, directora asociada de AIDS Project Los Angeles —institución que organizó la presentación del informe en un lujoso salón del Ayuntamiento de Los Angeles y que logró el apoyo de la oficina del alcalde—, agregó que la falta de educación sexual y homofobia hacen que la incidencia de casos de sida sea mayor.
"Todos estamos conectados. Lo que ocurre en Centroamérica nos afecta a todos", acotó González-Figueroa.






