WASHINGTON, D.C.— Diezmado pero todavía a la cabeza, el senador demócrata Barack Obama afrontará el nuevo pulso electoral con su rival Hillary Clinton en Indiana y Carolina del Norte el próximo martes, según las últimas encuestas.
Un sondeo conjunto del diario The New York Times y la cadena de televisión CBS divulgado ayermuestra que la mayoría de votantes, el 51%, cree que Obama logrará la candidatura presidencial, frente al 34% que dice lo mismo de Hillary.
La ventaja del senador afroamericano es, de todos modos, muy inferior a la que tenía el mes pasado, cuando un 69% creía que sería el candidato del Partido Demócrata a la Casa Blanca.
Obama también tiene, según los votantes, más posibilidades que la ex primera dama de ganar en un potencial enfrentamiento con el candidato republicano John McCain, pero no tantas como hace un mes.
Otra encuesta publicada ayer por el diario The Wall Street Journal sugiere que los demócratas tienen motivos para preocuparse.
Y es que, pese a que la popularidad del Partido Republicano se encuentra en el nivel más bajo de los últimos 20 años, el sondeo concluye que McCain está empatado estadísticamente con sus contrincantes demócratas.
Esa curiosa coincidencia de factores refleja, según un gran número de expertos, el desgaste que ha tenido el partido en los "presidenciables" demócratas por la larga batalla en la que se encuentran inmersos.
De ahí que cada vez sean más las voces que piden que este enconamiento llegue a su fin.
El propio presidente del Partido Demócrata, Howard Dean, insistió la semana pasada en que los "superdelegados", la élite del partido, que todavía no han expresado sus preferencias, deberían hacerlo antes de la convención de agosto en Denver (Colorado).
Ese selecto club, integrado por unas 800 personas, podría inclinar la balanza de uno u otro lado, ya que es matemáticamente imposible que ninguno de los dos aspirantes consiga los 2,025 delegados necesarios para lograr la candidatura.
Obama, que según el diario The Washington Post está empatado con Hillary en número de "superdelegados" del Congreso, con 97 apoyos se apuntó hoy un "gol", al lograr el respaldo de Joe Andrew, presidente del Partido Demócrata durante la presidencia de Bill Clinton (1993-2001).
"Esto tiene que acabar", dijo Andrew en una rueda de prensa ayerdesde su residencia en Indianápolis, en Indiana, a solo cinco días de que los habitantes de ese estado desfilen por las urnas.
Adelantó, además, que planea llamar a los otros "superdelegados" que conoce para que den su espaldarazo a Obama.
Andrew, quien dio su apoyo a la senadora por Nueva York el año pasado, explicó en una carta que había decidido revisar sus lealtades porque "un voto a Hillary es un voto a favor de prolongar este proceso y (...) eso ayuda a John McCain".
Destacó que uno de los factores determinantes en su decisión fue la forma en la que Obama lidió con su polémico ex pastor, Jeremiah Wright.
El reverendo de Chicago, que casó a Obama y bautizó a sus dos hijas, debutó esta semana ante la prensa en Washington para reiterar declaraciones tan controvertidas como que EU había diseñado el virus del sida como un arma de genocidio de minorías.
El senador por Illinois, que ya se había distanciado hace un mes de Wright, manifestó el martes estar "indignado" por la actitud y los comentarios del pastor.
Según la cadena de televisión CNN, Hillary, quien hace unos meses era la clara favorita de los "superdelegados", tiene ahora sólo 16 apoyos más que Obama.
Así, las apuestas están divididas para la cita del martes en Carolina del Norte e Indiana.
Real Clear Politics, un sitio web que compila los resultados de distintas encuestas y ofrece una media, señala que Obama es el favorito en Carolina del Norte, con una ventaja de 7.2 puntos.
En Indiana es Hillary la que lleva la voz cantante, aunque por un escaso margen de 2.6 puntos porcentuales. Una vez más, la suerte queda lejos de estar "echada".








