La luz tenue que emana de las pequeñas lámparas de colores que generalmente se utilizan en las salas de masaje no ilumina por completo la sospecha de las autoridades sobre lo que sucede detrás de estos negocios.
¿Se trata realmente de compañías legítimas donde se reciben masajes terapéuticos o son lugares donde se practica ilegalmente uno de los oficios más antiguos del mundo, la prostitución?
La respuesta para muchos es casi como un secreto a gritos. Sólo basta darle un pequeño vistazo a las páginas de clasificados de algunas revistas gratuitas que circulan por toda la ciudad para reafirmar la sospecha: "Sexys asiáticas y latinas" anuncia un negocio de Reseda. "Ven escoge a tu chica" reza otro de Van Nuys, mientras que otro ofrece hasta un "baño gratis" después de un masaje relajante por lindas señoritas.
La realidad es que en los últimos años decenas de salas de masaje han sido cerradas en varias ciudades del Sur de California y varias redes de prostitución se han desmantelado como parte de los esfuerzos por erradicar esta realidad latente en muchos lugares.
Ciudades como Lake Elsinore, Azusa, Pasadena, Santa Ana, Glendora, Placentia, Lake Forest, Murrieta, Temécula, Dana Point, Anaheim, Palos Verdes, Hemet y Redlans, entre otras, han puesto a trabajar sus maquinarias policiales y sus abogados para evitar la proliferación de nuevos negocios de este tipo y cerrar los que consideran ilegítimos.
Ordenanzas más estrictas, moratorias que impiden la apertura de nuevos lugares y operativos policiales encubiertos son parte de la estrategia que utilizan las autoridades para tratar de erradicar un problema que parece tener en la Primera Enmienda del país su mejor aliado al poder anunciarse abiertamente.
A pesar de que la prostitución es ilegal en todos los estados de la Unión Americana, excepto —bajo algunos requisitos— en Nevada o Rhode Island, el anunciar salas de masajes con fotografías de mujeres en ropa interior, no es ilegal, según el mismo procurador de la ciudad de Los Ángeles, Rocky Delgadillo.
"Es un asunto bajo la Primera Enmienda [el derecho a la libertad de expresión], ¿qué podemos hacer?", expresó Delgadillo a La Opinión al anunciar recientemente la puesta en marcha de una restricción judicial para algunas prostitutas de Los Ángeles.
"Lo que hemos hecho [para combatir estos negocios] es tal vez acusarlos de falsa publicidad, pero tenemos que comprobar sin duda razonable que han cometido un crimen", agregó el procurador.
Y es ahí donde radica el mayor problema para perseguir criminalmente a estos negocios ilícitos, según Delgadillo.
Según las autoridades, muchos prostíbulos operan bajo el calificativo de salas de masaje, centros de acupuntura, o de aromaterapia, pero en realidad son lugares donde a puerta cerrada se practica la prostitución en gran escala, muchas veces con tentáculos en el crimen organizado. Y no es hasta que se realizan trabajos encubiertos o se logran grabar conversaciones, recabar testimonios de testigos, y evidencia contundente que pueden presentarse cargos formales contra los dueños de los locales o de quienes los operan y trabajan en ellos.
En Anaheim, por ejemplo, se clausuraron cinco salas de masaje en 2007 como parte de una investigación de tres años que se llevó a cabo en conjunto con la Procuraduría del Condado de Orange (OCDA), la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), así como varias agencias policiales.
Al final de la investigación sólo se contabilizaron 10 salas de masajes clausuradas y seis arrestos, según Rick Martínez, vocero de la policía de Anaheim.
"Es difícil atrapar a alguien en un delito como este, tienes casi que agarrarlo en el momento en que está solicitando la prostitución y [debido] al grado de complejidad con el que operan es muy difícil", señala Martínez sobre la problemática de perseguir legalmente estos negocios.
Las autoridades federales, por su parte, intervienen solamente en casos donde el crimen "local" de la prostitución ha llevado a un crimen federal como el tráfico de humanos o la esclavitud sexual o el crimen organizado, señala Lourdes Arocho, vocera de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en Los Ángeles, quien no pudo detallar en cuántos operativos han participado recientemente.
Lory Haley, vocera del ICE indicó, sin embargo, que esta entidad trabaja permanentemente con autoridades locales en investigaciones que puedan concluir en violaciones a las leyes de inmigración, como en el caso de las salas de masajes de Anaheim, donde las trabajadoras asiáticas fueron deportadas a China por no tener documentos de residencia y haber sido traídas para ser explotadas sexualmente.
A raíz de este operativo y de varias quejas recibidas por la comunidad, la ciudad de Santa Ana puso una moratoria que prohíbe por completo el abrir nuevas salas de masajes en la ciudad, según el oficial José González, del Departamento de Policía de Santa Ana (SAPD).
"Nuestros detectives han notado a través de operaciones encubiertas que en estos sitios se practica la prostitución", afirma González. "Se han hecho varios arrestos y se han cerrado varios locales", agregó el oficial, indicando que no podían estimar el número de acciones antes mencionadas.
Para las autoridades calcular el número de arrestos que se dan en salas de masajes es una tarea complicada porque se contabilizan junto a los arrestos por prostitución en las calles por agentes encubiertos que se hacen pasar por trabajadoras del sexo y que son manejadas por las unidades de sus respectivas entidades.
Sin embargo, varios reportes noticiosos revelan que los operativos policíacos para combatir este problema se dan en ciudades de todo el país como San Francisco, Washington e Indiana. Localmente varios casos en ciudades del Sur de California acapararon los titulares recientemente.
En enero de 2006, por ejemplo, la policía de Westminster arrestó a Duc Tuan Dinh, de 34 años, residente de Santa Ana, por sospechas de operar 10 prostíbulos en el condado de Orange.
A principios de este año, dos salas de masaje en el Este de Los Ángeles y Whittier fueron desmanteladas por el Departamento del Sheriff del condado debido a que se encontró evidencia de que operaban como prostíbulos. Esto llevó al arresto de 21 personas.
En el Valle de San Gabriel, autoridades policiales detuvieron en diciembre a 37 personas en ciudades como El Monte, Monterey Park, Pasadena y Alhambra, entre otras, bajo cargos de practicar la prostitución. La mayoría de arrestos fueron en salas de masajes.
"Donde quiera que haya gente, va a haber crimen, y donde haya crimen, va a haber prostitución", explica el teniente Russel Wilson, de la policía de Lake Elsinore, una ciudad que acaba de implementar medidas más estrictas para las salas de masaje como la puesta en marcha de una base de datos de clientes y revisión de antecedentes criminales de sus empleados. "Siempre necesitas estar atento, con los ojos bien abiertos para prevenir esto [de la prostitución], es algo que está ahí y que no es fácil detectar", agregó el oficial.
La lucha en LAEn Los Ángeles, los prostíbulos disfrazados de salas de masaje, acupuntura o aromaterapia son como una plaga. "A veces cerramos una sala de masajes en algún lugar y luego saltan por otro", confiesa el procurador de la ciudad, Rocky Delgadillo. "Mayormente los perseguimos por acciones de negocios ilegítimos, falsa publicidad, falta de permisos, pero tienes que recabar mucha evidencia y darles el debido proceso", agregó el procurador.
A pesar de que en Los Ángeles para abrir un negocio de este tipo, los solicitantes tienen que pasar por un fuerte escrutinio, según el subjefe del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), Kennet Garner, las salas de masaje que practican prostitución proliferan por toda la ciudad.
Garner señaló que el trabajo para erradicar estos lugares en Los Ángeles es paralelo al que realizan todas las Unidades de Delitos Civiles del LAPD que se destacan en cada delegación policial.
"Hay mucha prostitución en estas salas de masajes y lugares como esos, pero los trabajamos a todo nivel" explica Garner a La Opinión. "Una vez comprobamos que existe una violación, cerramos el local y ponemos a las prostitutas en programas de rehabilitación", agregó el subjefe policial.
Garner señaló que existe una Unidad Central de Delitos Civiles que monitorea a quienes solicitan un permiso de este tipo.
El sargento Dan González, encargado de esta unidad del LAPD, señaló que el trabajo de su unidad es visitar estos lugares como agentes encubiertos y poner trampas para atrapar a quienes solicitan servicios sexuales.
Sólo el año pasado se cerraron dos centros de este tipo, luego de comprobarse que dentro de ellos se ofrecían servicios de prostitución, indicó González.
"Es complicado para un negocio ilegítimo el poder abrir en Los Ángeles, los requisitos son muy estrictos como el de zonificación, permisos de operación, pago de impuestos a la ciudad, etc.", señaló González a este rotativo. "Y además nosotros nos encargamos de revisar que todos los permisos estén en orden, visitamos los lugares frecuentemente y hemos sido muy exitosos al hacerlo", agregó González.







