Para ganar 200 dólares en una hora, Jasmine, de 21 años de edad, sólo necesita una computadora con acceso a internet y que alguien lea su anuncio donde explica que busca "divertirse" con alguien dispuesto a pagar por sus "servicios especiales".
Quien lo cuenta es el agente Darrion Carlyle, de la Unidad de Vicios del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), División Metropolitana. Carlyle responde al mensaje de Jasmine en el popular sitio de internet craiglist.com, donde ella ha colocado su anuncio gratuito en el rubro de "servicios eróticos".
"Hola, Jasmine. ¿Como estás? ¿Estás disponible ahora?", pregunta Carlyle al realizar la llamada telefónica al número que provee la joven latina. "Es una llamada para que salgas [outcall]. ¿Cuánto cuesta el servicio completo?", agrega el agente encubierto después de una pequeña pausa en la conversación.
La trampa del agente es parte de los operativos diarios para combatir el creciente número de casos de prostitución cibernética, una tarea nueva para las autoridades.
Las latinas no han sido la excepción en esta nueva forma de delinquir.
"El negocio más antiguo del mundo esta usando lo más nuevo en tecnología", reflexiona Carlyle.
Desde enero hasta abril, esta unidad ha arrestado a 40 trabajadoras del sexo por solicitar prostitución, un delito menor en el código penal de California.
Como Jasmine, muchas mujeres de todas las etnias han encontrado en la internet el mejor aliado para prostituirse y evitar el uso de agencias.
"Soy una hermosa chica latina con piernas largas", explica en otro anuncio Lisa, una "latina y hawaiana" que ve el placer como un arte. "¿Estás listo para ser atendido con goce?", pregunta otra usuaria que se describe como mexicana de 27 años de edad.
Con el creciente número de usuarios de estos anuncios en línea, las autoridades han tenido que reorganizar sus recursos para combatir el problema, explica el sargento Dan González, jefe de la unidad.
González puntualiza que muchas de las latinas que se anuncian en estos sitios son mujeres que no tienen documentos de residencia y que encuentran en la venta de su cuerpo la mejor forma de conseguir dinero.
"No necesitan más que una computadora y la disponibilidad de vender su cuerpo", confirma el agente a cargo de la unidad. "El problema es que, además de ser ilegal, esta profesión a veces lleva a delitos más serios, como la explotación infantil, la venta de drogas o el tráfico de humanos", agrega González.
Recientemente arrestaron a una niña de 14 años y a sus acompañantes durante una de estas operaciones.
"Esta gente no respeta su edad, sus cuerpos, a la sociedad y mucho menos a la autoridad", señala.
Por eso, desde hace algún tiempo todas las unidades contra el vicio del LAPD están monitoreando la actividad en sitios de internet.
"Tenemos que estar muy atentos: si el crimen se mueve a la internet, también nosotros lo hacemos", finaliza González.






