Para un grupo de altos mandos del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) que dialogaron ayer con la Junta Editorial de La Opinión, el objetivo de la institución durante las marchas de mañana pro reforma migratoria es demostrar los cambios que durante meses han venido realizando, desde los desafortunados incidentes del parque MacArthur el año pasado, donde marchistas y periodistas fueron golpeados por agentes policiacos.
El jefe del LAPD, William Bratton, invitó a la reunión a los comandantes José Pérez y Gerald Challef, así como a los dos subjefes policiacos, Sergio Díaz y Michael Hillman, para recordar el compromiso que tienen con la comunidad latina, de respetar sus derechos constitucionales de manifestarse pacíficamente. También recordaron que están completamente preparados para cualquier eventualidad.
Hillman, quien será el comandante de mayor rango a cargo de los eventos de mañana, resumió su misión en una sola frase: "La historia debe ser sobre la marcha y no sobre el LAPD", expresó el encargado del Buró de Manejo de Incidentes, la entidad creada precisamente por los hechos violentos durante las marchas del 1 de mayo de 2007 .
"Tenemos [el compromiso] de proteger los derechos constitucionales de todas las personas", agregó Hillman.
Durante meses, el LAPD ha venido preparándose para manejar de manera diferente la cobertura policial durante estas marchas pro inmigrantes.
El año pasado un "grupo de 20 a 30 agitadores", como lo señalaron las autoridades, provocaron que la policía declarara "ilegal" la reunión en el parque MacArthur y exigiera el retiro de cientos de personas presentes.
Alrededor de 240 participantes —periodistas incluidos— se quejaron de haber sido víctimas de represión policiaca durante el desalojo.
Según Bratton, la policía ha aprovechado la situación negativa para obtener ventajas y corregir los errores.
Una de esas correcciones —dijo Bratton— es el reentrenamiento de casi 9,400 agentes en manejo de multitudes.
El trabajo de cómo interactuar con la prensa en incidentes como éste también fue modificado.
Según Bratton, han tenido varias reuniones con los organizadores de las marchas y con miembros de la comunidad para que el evento sea un día de manifestación pacífica.
A diferencia del año pasado, Bratton señaló que si se dan incidentes con provocadores, éstos serán separados de la multitud y arrestados por "conducta ilegal".
Hillman, quien no quiso mencionar el número de agentes a participar en las actividades de mañana, dijo que habrá incluso un 50% menos que los utilizados en 2007.
Asimismo, señaló que la única orden para declarar la marcha como una aglomeración ilegal será a través de él, previa consulta con Bratton.
"Ese sería el peor escenario", expresó Hillman, asegurando que todos los agentes del LAPD han sido reentrenados y están listos para el reto de desalojar a la multitud pacíficamente.
Según una investigación interna del LAPD, la falta de entrenamiento, así como la ruptura en la cadena de comandos, fue lo que provocó los resultados del parque MacArthur.
La investigación también señaló que 29 oficiales tuvieron una conducta inapropiada ese día, y un panel disciplinario recomendará a Bratton en junio sobre cómo disciplinarlos, explicó el mismo jefe policiaco. Estos agentes podrán ser parte del contingente del LAPD que mañana esté en las calles, dijeron los oficiales.
"Algunos estarán allí", reiteró Bratton ante los cuestionamientos. "No los han acusado legalmente de nada, estarán allí supervisados y además han sido reentrenados", agregó.
Según el jefe policiaco, debido a las circunstancias especiales el proceso de examinarlos tomó un tiempo más largo del esperado.
Falta de personas que testificaran o que presentaran pruebas médicas ha dificultado la revisión y posible amonestación de los agentes. Bratton no quiso adelantar sus conclusiones disciplinarias hasta recibir las recomendaciones.
Marta Juárez, originaria del Distrito Federal y quien es una de las personas que ha demandado a la ciudad por los golpes que recibió el año pasado, señaló que no asistirá a la marcha porque aún tiene temor de la policía, a pesar de que digan que han realizado cambios.
"Yo soy como Santo Tomás, hasta no ver no creer", dijo Juárez a La Opinión. "Yo sé lo que viví, la verdad es que tengo miedo. Imagínese, si ellos que estaban preparados salieron con eso, y resultaron peor que uno que no tiene estudios", agregó.







