Uno de cada cuatro trabajadores adultos con un plan de ahorros de jubilación termina ordeñándolo, reveló ayer un sondeo, que también señala que la mitad de ellos no está en capacidad de restituir el dinero o no ha empezado a hacerlo.
De acuerdo con el estudio, las causas de tal comportamiento financiero son dos: o un miembro de la familia del dueño del plan ha perdido el empleo, o éste necesita del dinero para pagar la prima de una casa.
Según el sondeo de finanzas personales Wall Street Journal Online/Harris, las presiones que obligan a retirar fondos prematuramente a una persona empiezan a manifestarse a los 35 años. Los más jóvenes que retiran dinero de su fondo de jubilación lo hacen para pagar una hipoteca o por otras circunstancias.
El estudio se hizo entrevistando por internet a 2,897 personas entre el 6 y el 10 de marzo.
Sus respuestas indicaron que los trabajadores con ingresos superiores a los 50 mil dólares tienen menos tendencia a echar mano de su fondo de pensión. Quienes devengan menos de 35 mil dólares al año están más expuestos a una difícil situación financiera cuando muere un familiar, indicó; por otro lado, solamente el 35% de las personas dentro de este grupo han planificado seriamente para el momento de su jubilación.
Por otro lado, los adultos que trabajan a tiempo completo padecen menos estrecheces económicas y tienden a sacar sus ahorros antes de tiempo en menor proporción, en contraste con los trabajadores a tiempo parcial.
El estudio del Wall Street Journal descubrió que un tercio de los encuestados que retiran fondos de su pensión no pueden reembolsarlo; el 45% no pueden hacerlo o no lo habían hecho en el momento en que se hizo el sondeo. Las personas comprendidas entre los 45 y los 54 años son las que con mayor frecuencia no pueden pagar de vuelta.
Por otro lado, el sondeo arrojó que los adultos entre las edades de 18 y 34 años mostraron ser los más responsables financieramente hablando, o cuando menos, los que soportan menos cargas abrumadoras, y es más probable que reintegren el dinero prestado en comparación con quienes les superan en edad.
Un dato sorprendente es que aun entre los de altos ingresos (75 mil dólares al año o más), se encuentran personas que tienen problemas para retornar el préstamo.
Según Peggy Lebenson, vicepresidenta de servicios financieros para Harris Interactive, los trabajadores que se preparan para la jubilación empiezan a hacerlo cuando cumplen los 32.
"Cada generación subsiguiente parece estar más consciente de la necesidad de empezar a planificar lo antes posible", declaró.
También hizo ver que según el sondeo, las personas solteras empiezan a ahorrar con mayor anticipación, lo que aparentemente se explica, dijo, porque están más desahogadas económicamente.
Otro dato interesante del estudio del Wall Street Journal Online es que el 90% de los adultos estadounidenses que planean retirarse algún día poseen un 401(k), un IRA o invierten por su cuenta en la Bolsa de Valores.
La cuarta parte de los estadounidenses, sin embargo, no ha empezado a hacer preparativos para la vejez.
Diez por ciento del total dijo que no tenía planes de jubilarse en ningún momento.
Una mayoría de consultados mayores de 55 años se han retirado ya.
El estudio muestra que las personas con mayor instrucción suelen hacer más preparativos que el resto.
Un dato relevante es que la proporción de la población que considera el Seguro Social como su único recurso para la jubilación disminuyó este año en relación a 2007.
De acuerdo con el estudio, la mitad de los adultos estadounidenses esperan valerse de un plan 401(k), mientras que un tercio le apuestan a un IRA.





