Si la educación fuera una prueba de maratón en los Juegos Olímpicos, Estados Unidos no subiría al podio de las medallas. Este país pasaría la línea de meta entre el puesto 25 y el 30 de la carrera.
La clasificación podría mejorarse si el equipo contara con un liderazgo nacional donde se tuvieran mejores entrenadores y los padres motivaran más a los corredores.
Haciendo uso de este ejemplo, un panel de expertos debatió ayer en Los Ángeles durante la primera jornada de la Conferencia Global organizada por el Instituto Milken, la problemática de la educación pública en Estados Unidos, para señalar soluciones que puedan llegar a los oídos de quienes toman decisiones.
"No tenemos la habilidad política para hacer el cambio, ya que en este país no se cree que la educación sea un problema. Piensan que se están logrando buenos resultados en las escuelas, cuando realmente se está mal", manifestó Roy Romer, ex superintendente del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).
Sin embargo y pese al rezago en los últimos años, para el Premio Nobel de Economía, Gary Becker, Estados Unidos no perderá competitividad en el futuro.
"No es un problema global. Es un problema concentrado en cierto sector de estudiantes, y cualquier solución tiene que ser centrada en ese grupo", mencionó el economista, sin citar directamente a los grupos minoritarios.
"Tenemos un excelente sistema de educación superior. Por eso viene gente a estudiar desde Corea del Sur. Donde está fallando es en la educación K-12", agregó Becker. "La gente no está yendo a la universidad y que hay un alto índice de deserción. De quienes egresan la secundaria, sólo unos pocos llegan a la universidad". Entre los factores señalados por los expertos para mejorar los resultados académicos, bajos cuando se les compara con los de otros países, se citó la necesidad crear jornadas escolares más largas, que los gobiernos estatales marquen sus propios objetivos manteniendo un plan de estudios nacional en materias como ciencias y matemáticas y, particularmente, una mejor preparación de los docentes que sólo se podría conseguir si se sienten motivados con una mejor paga.
"Tener a un buen maestro es lo que repercute en el aprendizaje de los niños. ¿Quién no recuerda a un maestro que realmente le haya motivado? Creo que volveríamos a estar aquí sentados dentro de 25 años discutiendo lo mismo si no se mejora la calidad de los maestros", señaló Lowell Milken, presidente del instituto que organiza el evento y fundador del Programa de Maestro Avanzado.
"La actuación de nuestros estudiantes es mediocre. El 50% de los hispanos en el cuarto grado no saben leer", añadió.
Según Milken, cuando un maestro es eficiente los estudiantes mejoran hasta un 54%, mientras que caen en hasta 14% cuando el alumno no está motivado por el maestro.
Por otra parte, se reiteró que los padres deben jugar un papel más activo en la educación de sus hijos para que éstos puedan llegar a tener éxito.
"Los estudiantes asiáticos, cuando llegan a casa después de la escuela, se ponen a hacer la tarea, en lugar de ponerse a jugar con video juegos", indicó Eli Broad, presidente de la fundación que lleva su nombre y fundador de KB Home y AIG Retirement Services. "En otros países, los alumnos son mejores porque los padres se involucran con sus hijos y pasan tiempo con ellos asegurándose de que hagan las tareas", agregó Broad.






