Muchas personas se apostaron en las afueras de la corte de Queens, donde los tres detectives acusados por la muerte de Sean Bell fueron declarados ‘no culpables’. (FOTO: ImpreMedia)
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Nueva York

— El veredicto del juez Arthur Cooperman en el caso de Sean Bell creó un fuerte revuelo entre los aproximadamente 300 ciudadanos y activistas que se reunieron frente a la Corte Suprema de Queens ayer.

La decisión de dejar libres de todo cargo a los tres agentes de policía acusados de matar a Bell el año pasado, provocó gritos de frustración, lágrimas, insultos e incluso algún puñetazo entre decenas de afroamericanos y algún periodista que cubrió el evento.

Agentes de policía tuvieron que intervenir en varias ocasiones para frenar a la multitud y separar a grupos que se pelearon, enfurecidos por lo que ellos describieron como una decisión injusta. Los momentos de máxima tensión ocurrieron cuando la familia Bell y el activista Al Sharpton salieron de la corte.

“No hubo justicia para Sean Bell. Estos tipos (los agentes) son asesinos que quedaron libres. Es una vergüenza”, gritó Hunt Calvin, un ciudadano de Harlem.

“El juez está diciendo a la Policía que está bien matar a gente inocente”, exclamó B. M. Marcus, un activista de Brooklyn.

El caso Bell ha mantenido en vilo a la ciudad de Nueva York durante meses y ha puesto en cuestión la autoridad que los agentes de policía tienen en situaciones extremas, cuando han de tomar la decisión de disparar o no en décimas de segundo.

Los detectives Michael Oliver y Gescard Isnora se enfrentaban a cargos de homicidio involuntario, entre otros. El detective Marc Cooper se enfrentaba a cargos de conducta negligente. Oliver es blanco pero Isnora y Cooper son afroamericanos.

La multitud de ayer cargaba con pancartas anunciando “El sistema no da futuro a los jóvenes negros” o “Sin justicia no hay paz” y gritaba lemas a través de micrófonos. Los manifestantes — que se enteraron del veredicto inmediatamente después de que fuera emitido dentro la corte— calificaron la decisión de Cooperman de racista y decepcionante.

“Un hombre murió sin motivo. No lo puedo creer”, dijo Hilary Martin, una vecina de Queens que ha seguido el caso por televisión.

Entre los manifestantes se encontraba Altagracia Mayí, activista hispana contra la brutalidad policial cuyo hijo, Manny, murió hace años a manos de un grupo de italianos.

“En esta corte de Queens es imposible obtener un veredicto justo. Aquí existe mucho racismo”, dijo Mayí.

El reverendo Al Sharpton —que se ha posicionado como líder en la causa a favor de la familia Bell— calificó la decisión de Cooperman de un “aborto de la justicia”.

“Los derechos civiles de los neoyorquinos han sido violados por el Departamento de Policía de Nueva York”, aseveró Sharpton a una audiencia de unas 150 personas desde sus oficinas de Harlem. “Esto no ha terminado. Vamos a seguir peleando por este caso con determinación y mucha organización”.

Sharpton anunció una manifestación para hoy a las 10 a.m., frente a la oficina principal de su organización National Action Network, en Harlem.

claudia.torrens@eldiariony.com