En una emotiva ceremonia políticoreligiosa en la sede de las oficinas del reverendo Al Sharpton, en Harlem, la familia de Sean Bell dijo que no se rendirá hasta lograr justicia.
Sharpton prometió paralizar la ciudad y entre cánticos y gritos unas 300 personas les expresaron su apoyo y hablaron de su determinación de organizarse en una serie de marchas pacifica para protestar el veredicto del juez Arthur Cooperman.
“El sistema judicial me fallo. Sigo orando por que se haga justicia porque esto no termina aquí”, aseveró Nicole Paultre Bell, comprometida de Sean Bell. “En cada marcha, cada manifestación estaré en la primera línea”, aseguró.
Rubén Díaz, senador estatal latino del distrito 32 en Brookling, quien también es pastor, dijo que esto es una injusticia más. “Hemos estado trabajando para que la relación entre la comunidad y la policía florezca y ahora ocurre esto”, señaló Díaz. “¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar para lograr mejorar esa relación?”, se preguntó el senador. Agregó que él apoya cualquier acto de desobediencia pacífica. “Ahora la bola está las manos de Raymond Kelly_ Comisionado del Departamento de Policía de Nueva York_”advirtió Díaz.
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