Nueva York
— Un juez de la Corte Suprema de Queens declaró ayer ‘no culpables’ a los tres detectives acusados de haber disparado 50 tiros que cegaron la vida de Sean Bell e hirieron de gravedad a dos de sus amigos, el 25 de noviembre del 2006.El veredicto se dio en una de las principales salas del juzgado que estaba llena de agentes uniformados, familiares de las víctimas y seguidores del caso.
Antes que el juez Arthur Cooperman anunciara el fallo en el caso contra los detectives Michael Oliver, Gescard Isnora y Marc Cooper, dijo que la versión de los acusados había sido más creíble que la de las víctimas, porque los testimonios habían sido contradictorios. “Algunas veces los testimonios no tuvieron sentido”, agregó.
En el momento en que el juez Cooperman leyó el veredicto, Nicole Paultre-Bell, prometida de Bell, salió de la sala judicial llorando y cargando a su hijo. La madre de Bell estalló en llanto mientras su esposo la abrazaba para consolarla. También se escucharon sollozos y murmullos entre los presentes en la sala.
La balacera que originó protestas y manifestaciones en contra del Departamento de Policía, ocurrió en las afueras del bar Kalua en Jamaica Queens, donde la víctima, Sean Bell de 23 años, celebraba su despedida de soltero junto a sus amigos Joseph Guzmán y Trent Benefield, quienes quedaron gravemente heridos.
Los detectives acusados trabajaban en una operación encubierta.
“Duele”, dijo Michael Hardy, abogado de Paultre-Bell. “Si no fuera así uno no fuera un ser humano porque influenció nuestras vidas… esto no ha terminado”, recalcó.
“El juez Cooperman tomó sus responsabilidades justamente y conscientemente bajo la ley”, manifestó Richard Brown, fiscal de Queens.
“Acepto su veredicto y le pido a todas las personas justas que lo haga también”, indicó.
Según el fiscal, el juez escuchó a los casi 60 individuos que testificaron durante 28 días y revisó mas de 900 pruebas de evidencia que le fueron presentadas. “Las dos partes tuvieron su día de juicio”, agregó.
Este fue uno de los casos “más difíciles” para la fiscalía, según Charles Testagrossa, asistente del fiscal, quien agregó que aunque respetaba la decisión del juez no podía decir que no dejaba de sentirse “decepcionado”.
El alcalde Michael Bloomberg enfatizó que la responsabilidad del juez era tomar su decisión basado en la evidencia presentada ante él. “No hay ganadores en un caso como este”, dijo Bloomberg. “Un hombre inocente perdió su vida, una novia perdió su prometido, dos hijas perdieron su padre y unos padres perdieron su hijo, ningún veredicto nunca podrá dar consuelo a aquellos que conocieron y quisieron Sean Bell”, destacó.
Michael Palladino, presidente de la Asociación de Detectives, calificó el momento del fallo como uno “muy emotivo para mí y para todos los presentes” y dijo estar “muy satisfecho” con el veredicto. “Ellos ese día no se levantaron con la intención de matar a nadie”, agregó.
Patric Lynch, presidente de la Asociación de Policías, aseguró que el juez le había enviado un mensaje a los policías de que cuando estuvieran frente a un magistrado, iban a ser tratados justamente.
“Todavía tenemos un muerto y tenemos policías que tienen que vivir con la realidad de que hay una muerte envuelta en su caso… estamos agradecidos por los resultados”, agregó Lynch.
Como el comisionado de la Policía Raymond Kelly lo había previsto, no se registraron actos de violencia después del veredicto.
Sin poder agregar mucho debido a la demanda civil de 50 millones de dólares, el agente Cooper dijo “Me gustaría decirle ‘lo siento’ a la familia de Bell por la tragedia… me gustaría agradecer a Dios mi salvador”.
Este caso fue comparado con la balacera ocurrida en 1999 contra Amadou Diallo, un inmigrante afroamericano que murió acribillado por 41 tiros de manos de agentes de la policía, quienes confundieron su billetera con un arma.
Gloria.medina@eldiariony.com





