PHILADELPHIA, Pennsylvania.— En una contienda tan cerrada como la demócrata, cada sufragio cuenta y el voto hispano aquí, aunque reducido, no es la excepción.
Rafael Collazo, director de la oficina en Philadelphia de la organización Democracia USA, dedicada al registro y la movilización de votantes, explica a La Opinión que en Pennsylvania hay 13 millones de habitantes, de los cuales 4%, poco más de medio millón, son hispanos. De ellos, 294 mil están registrados para votar, lo que representa poco más del 3% del electorado.
Según los cálculos de Democracia USA, 175 mil hispanos están registrados como demócratas, 71 mil como republicanos y 48 mil no están afiliados a ningún partido.
“La mayoría de la población latina, concentrada sobre todo en el área metropolitana de Philadelphia, son puertorriqueños [que son ciudadanos estadounidenses], y el resto proviene de todas partes de Latinoamérica”, dijo Collazo a La Opinión.
Pero en la parte central de Pennsylvania, conocido como el Corredor 222, por la autopista que une a pueblos y ciudades como Allentown, Bethlehem, York, Lancaster y Reading, “la población hispana ha crecido muchísimo”.
“En los pasados dos años hemos inscrito a más de 25 mil hispanos”, indico Collazo.
“Nuestra meta es que los latinos representen el 7% del voto en las primarias”, agregó.
La estrategia de Democracia USA es emplear activistas y líderes conocidos en la comunidad. “Lo más importante es ir puerta por puerta. Creemos en el contacto personal y quienes trabajan con nosotros son líderes locales que conocen los temas importantes para su gente”, agregó.
“Democracia USA es un grupo no partidista, pero por ser ésta una contienda muy competida, el voto latino contará mucho”, indicó Collazo.
Otros líderes coincidieron.
“En una campaña en la que el vencedor ganará por sólo unos pocos miles de votos, un grupo de 150 mil personas [que salga a votar] es considerable”, declaró a La Opinión el reverendo Luis Cortés Jr., presidente de Esperanza USA.
Sarah Cortés, coordinadora de programas cívicos para el Congreso de Latinos Unidos, declaró a La Opinión que percibe mayor interés de la comunidad hispana de participar en el proceso, a pesar de que ninguna de las campañas, ni de demócratas ni de republicanos, se ha presentado en el norte y noreste de Philadelphia para ver de primera mano los problemas.
La lista es larga: criminalidad, desempleo, deserción escolar, falta de vivienda de bajo costo y falta de seguro médico, entre otros.
“Aquí las estadísticas educativas de los hispanos son las peores de todos los grupos étnicos y es un problema que se generó hace 20, 30 años, y no se ha hecho nada para solucionarlo”, dijo Cortés.
“Y si la economía se agrava a nivel nacional, aquí la crisis se magnifica, porque existen de antemano serios problemas de desempleo y de falta de entrenamiento laboral”, agregó.
“Si miras a tu alrededor, es evidente que hay problemas”, indicó. Las calles aledañas al edificio que alberga el Congreso, que por tres décadas ha brindado apoyo a la comunidad puertorriqueña e hispana, dan fe de la gravedad de los problemas.
Collazo, por su parte, explicó que la gente también se ha motivado por la falta de una reforma migratoria y el sentimiento antihispano generado por los intentos de ciudades como Hazleton de aprobar leyes antiinmigrantes.
“Es un asunto que ha afectado no sólo a los indocumentados, sino a residentes legales y ciudadanos. Se casan entre sí, son sus familiares, sus amigos”, afirmó Collazo.
“Eso generó una historia muy fea de discriminación contra los hispanos en general y, por eso, la gente quiere participar mucho más en la política”, añadió.
“El asunto de la inmigración ha tomado prioridad porque afecta a todos. Los problemas que antes eran de otros grupos ahora son asuntos de toda la comunidad hispana”, concluyó el reverendo Cortés.








