MÉXICO, D.F. (EFE).— El Gobierno mexicano emitió ayer un decreto para permitir desde el próximo 1 de enero la libre importación de automóviles usados ligeros y pesados de Estados Unidos y Canadá con diez o más años de antigüedad.
La Secretaría de Economía (SE) publicó ayer en el Diario Oficial de la Federación la medida, que establece que los autos importados deberán contar con un certificado de origen emitido directamente por las armadoras de esos países, donde se declare que el vehículo fue manufacturado en sus territorios.
No se podrán importar vehículos usados que en EEUU o Canadá tengan restringida la circulación por sus características físicas o cuestiones ambientales, o que posean reporte de robo, señala el decreto.
Además, una persona podrá adquirir solamente un vehículo cada doce meses libre de aranceles o, de lo contrario, deberá registrarse como una compañía importadora ante las autoridades.
Para el caso de los autos pesados (camiones, autobuses, etc...) se exigirá cumplir también con un mínimo de emisiones de gases contaminantes.
Los vehículos con menos de diez años de antigüedad podrán ser importados sin necesidad de permiso previo de la SE ni certificado de origen, pero el propietario deberá pagar un arancel del 10 por ciento sobre el valor del coche o, de lo contrario, presentar la documentación requerida.
México se había comprometido a eliminar cualquier restricción a la importación de automóviles usados en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que lo vincula con las economías de EEUU y Canadá desde 1994.
Esta medida ha sido criticada por algunos sectores de la industria, que culpan en parte del mal desempeño de las ventas internas a la entrada de vehículos usados, denominados en México "autos chocolates".








