Soldados cargan los féretros de sus compañeros ejecutados.[Foto: AP]
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MÉXICO, D.F.- "A la violencia del crimen responderemos con la acción firme del Estado". Fue la respuesta que dio ayer el presidente Felipe Calderón tras la decapitación de ocho militares en el estado de Guerrero -al sur- y que se sumaron a la ejecución de cuatro mujeres, niños e inocentes de fuegos cruzados en las últimas 48 horas en el país.

Entre el domingo y el lunes aparecieron al menos 33 personas ejecutadas en diversos hechos relacionados con el narcotráfico en los estados de Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Chihuahua, Sonora y Baja California.

El jefe del Ejecutivo y el presidente de la Cámara de Diputados, César Duarte, pidieron en sus respectivos foros un minuto de silencio por los soldados cercenados de sus cuerpos y abandonados en un centro comercial de la ciudad de Chilpancingo con el mensaje: "Por cada uno que maten, eliminaré diez".

"No daremos un paso atrás en esta lucha ni habrá tregua ni cuartel para los evidentes enemigos de la Patria", respondió Calderón a los hechos calificado por la prensa local como un reto directo al gobierno; en tanto, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, encabezó un homenaje a los elementos caídos.

Calderón mantiene una guerra frontal en contra del crimen organizado desde que tomó el poder en diciembre de 2006. Desde ese tiempo a la fecha, han perdido la vida más de 10, 500 personas, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

En las últimas horas, en Sinaloa fueron ejecutadas 10 personas, entre ellas tres mujeres y una niña de sólo cinco años de edad.

La pequeña Wendi Vega viajaba en una camioneta acompañada de otras tres personas en un poblado del municipio de Cosala, cuando varios hombres les dispararon con armas largas. Todos fallecieron.