Empleados de la construcción realizan sus actividades en lo que fue el hotel Ambassador, donde se edifica un centro educativo. (FOTO: J. Emilio Flores/La Opinión)
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SACRAMENTO.— Demandas por incumplimiento de contratos y la pérdida de alrededor de 200 mil empleos traerá la decisión de funcionarios estatales de detener la realización de obras de infraestructura, financiadas con dinero público por casi 4,000 millones de dólares, debido a que los legisladores no han podido ponerse de acuerdo en el cierre del déficit presupuestario.

Se trata de cerca de dos mil obras en proceso de construcción por un monto de 16,000 millones de dólares en escuelas, carreteras, calles, diques, estaciones de bomberos, colegios comunitarios, universidades, tribunales, hogares para personas de escasos recursos, parques, puentes e incluso cárceles, como el nuevo pabellón de la muerte en la prisión de San Quentin, cerca de San Francisco.

Los Ángeles es quizá la ciudad más afectada con obras en carreteras, ampliación de parques, la construcción de la línea para autos con varios pasajeros en la I-405, entre la I-10 y US101; la primera fase de la intersección 70 en Reseda y decenas de obras en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), entre muchas otras.

"La probabilidad de demandas es de un 98%, por lo que se recomienda platicar con los contratistas para hacerlos entender que no demanden", comentó el tesorero Bill Lockyer.

La decisión de dejar de invertir 3,800 millones sobre los siguientes seis meses se dio ante el reporte de la Contraloría estatal de que California se quedará sin efectivo para febrero por el fracaso de la Legislatura para cerrar el proyectado déficit de 42,000 millones de dólares entre hoy y el año 2010. El déficit actual es de sólo 14,000 millones de dólares.

La paralización de las obras públicas fue hecha ayer por la Junta de Inversión del Dinero Conjunto de la que forman parte el tesorero Bill Lockyer; el contralor John Chiang y el jefe de Finanzas del estado, Mike Genest.