Es una enfermedad crónica la que ha padecido el Sur de Los Ángeles, esa zona de la ciudad en la que alrededor de un milon de habitantes carece de los recursos suficientes para satisfacer los servicios de salud, educación y seguridad.
Es un padecimiento que, de acuerdo con un nuevo estudio, se basa en la desigualdad de recursos que el gobierno destina para esa zona y que la ha dejado en la penuria.
Las organizaciones Community Health Councils (CHC) y Coalition for Health and Justice (CHJ) dieron a conocer ayer los resultados de un estudio que tardó un año en llevarse a cabo y que ofrece una estampa de lo que es el Sur de Los Ángeles como una comunidad limitada en servicios, principalmente en lo que se refiere a la salud.
Según el estudio, titulado South Los Angeles, Health Equity Scorecard, en ese sector de la ciudad existen sólo 11 pediatras por cada 100,000 niños, mientras que en la zona residencial del Oeste de Los Ángeles se registran 193 por cada 100,000. A nivel general del condado de Los Ángeles el promedio de pediatras es de 57 por cada 100,000.
También en el Sur de Los Ángeles, señala el informe de CHC y CHJ, el 30% de los adultos no cuentan con seguro médico, mientras que en el Oeste de Los Ángeles sólo es del 12%.
Por otro lado, se destaca que en esa zona donde radican principalmente afroamericanos y latinos, existen 8.5 tiendas donde se venden bebidas embriagantes por cada milla cuadrada, mientras que en la zona oeste sólo hay dos licorerías por milla cuadrada.
En cuanto a educación, el estudio refiere que en el Sur de Los Ángeles el 64% de la escuelas tiene carencia de personal, cuando en el lado oeste de la ciudad sólo el 8% de los planteles tienen ese problema.
Lark Galloway-Gilliam, directora ejecutiva de CHC, indicó que el estudio es un esfuerzo por demostrar que el Sur de Los Ángeles no sólo está sufriendo altos niveles de muertes y enfermedades, sino que las razones de ello están basadas en la falta de recursos que están llegando a esa comunidad.
"El estudio demuestra cómo el Sur de Los Ángeles no comparte los mismos recursos que otras comunidades, como doctores, clínicas, hospitales, tiendas, parques y financiamiento", comentó. "Estamos siendo afectados por las políticas públicas, las mismas que han permitido que existan estas condiciones".
Para Galloway, los políticos deberían de hacerse responsables y hacer lo correcto por estas comunidades marginadas, tanto en el Concejo de la Ciudad como en la Junta de Surpervisores y en la capital del estado, para que no sigan creando esa pobreza y esas condiciones de riesgo.
Como directora del CHC, consideró que el problema se basa en que en esta zona radican las minorías.
"Esto tiene que ver con la raza, con el racismo, que no ha sido bien manejado en este país, y es fácil pensar que pueden marginarlos. También creo que no tienen representación adecuada en el gobierno, no tienen acceso a la riqueza como otras comunidades, las políticas públicas los han han dejado abajo", mencionó.
Nancy Watson, una de las autoras del estudio junto con Galloway y Annie Park, comentó que el retraso en el Sur de Los Ángeles se evidencia en casi todas las áreas de salud, alimentación, actividades físicas, educación y seguridad pública.
"Estamos dando a conocer esto porque queremos que la gente, el gobierno y cualquiera que esté interesado haga algo, porque necesitamos arreglar esto y queremos igualdad con otras áreas, porque son desigualdades que están afectando a más de un millón de personas", dijo Watson.
Rolando Rafael, su esposa Alicia y su hijo Daniel, de 5 años de edad, están entre ese grupo de personas que señaló Watson. Ellos viven en la calle 48 y conocen de primera mano las necesidades que enfrenta esta comunidad.
"Es cierto, no hay muchas clínicas de salud por acá", dijo la señora Rafael, una inmigrante guatemalteca que ayer acudió a la clínica St. Jonh’s Well Child and Family Center de la calle Magnolia, en el Sur de Los Ángeles, para una revisión general.
"La verdad que sí es muy difícil conseguir servicios de salud, porque ya ve cómo está la situación, es difícil encontrar y que te atiendan bien; a veces hay mucha gente, ahí nomás medio lo miran a uno y va pa’ fuera. Eso sí, licorerías si hay muchas", mencionó, mientras le sacaban sangre.
Su esposo, que estaba en la sala de espera, comentó: "Yo creo que eso se debe a la discriminación, los que tienen recursos económicos les dan un mejor servicio, y a los que no, pues ahí como les vaya mejor. A los de bajos recursos nos dan lo que sobra, lo que sea, los peores servicios".
Invitado a la presentación del estudio sobre las desigualdades en el Sur de Los Ángeles, el nuevo supervisor del condado, Mark Ridley-Thomas, dijo a La Opinión que el estudio representaba un reto para las autoridades.
"Es un estudio muy importante, siginifica que tenemos mucho trabajo por hacer", comentó. "Yo lo veo como una oportunidad para colaborar con ellos, en mi rol como supervisor, para empatar el marcador".
Para Ridley-Thomas, la abismal diferencia entre el Sur y el Oeste se basa en cómo están siendo distribuidos los recursos.
"Necesitamos ver la diferencia que hay en el destino del dinero", dijo. "Debemos reubicar los recursos y para ello debemos trabajar más duro y más inteligentemente, y yo planeo hacer eso".