CHICAGO, Illinois.— Barack Obama, el senador demócrata de Illinois, de 47 años de edad, hizo historia anoche al ser electo como el primer presidente afroamericano de Estados Unidos, culminando casi dos años de una jornada electoral que rompió todo tipo de marcas y moldes, incluyendo lo que parecía improbable: un integrante de una minoría étnica al timón de la Casa Blanca.
Obama es el 44 presidente electo de Estados Unidos y juramentará como tal el martes 20 de enero de 2009 en Washington, D.C. Ganó la presidencia sin siquiera haber completado su primer período en el Senado federal.
Al cierre, Obama había sobrepasado la cifra requerida de 270 votos electorales para ganar la presidencia con un total de 324 sobre 124 para su rival republicano John McCain, senador de Arizona. El joven senador también superaba, al cierre, a su rival en la preferencia del voto popular, pero no se tenían los resultados finales.
Según las encuestas a boca de urna, Obama arrasó con el voto de hispanos —dos terceras partes—, de casi todos los afroamericanos, de mujeres y jóvenes. Como se pronosticó en diversos frentes, su triunfo fue una victoria aplastante contra su rival republicano.
Obama es también el primer senador en ser electo presidente desde 1960, cuando el demócrata John F. Kennedy ganó la presidencia.
"Si alguien dudaba que Estados Unidos es un lugar donde cualquier cosa es posible, esta noche es su respuesta", declaró el presidente electo ante una delirante multitud que abarrotó el Grant Park de esta ciudad, desbordándose por sus calles aledañas, y que se calculó en alrededor de 200 mil personas.
Su compañero de fórmula, Joe Biden, senador demócrata de Delaware, es el primer vicepresidente católico en la historia de EEUU.
En Phoenix, Arizona, McCain aceptó su derrota y afirmó que "los estadounidenses hablaron y hablaron claro". McCain llamó a Obama para felicitarlo.
El senador de Arizona, de 72 años de edad, también hizo historia al ser el improbable nominado presidencial de un Partido Republicano con el cual se enfrentó en varias ocasiones a lo largo de su carrera por diversos asuntos, incluyendo la inmigración.
El veterano y prisionero de guerra de Vietnam fue nominado con todo en su contra y batalló hasta el final en medio de una de las peores etapas para un Partido Republicano abatido por la oposición a la guerra de Irak, pero principalmente por una crisis económica agudizada bajo la tutela de George W. Bush, quien ni siquiera hizo campaña por sus abismales índices de aceptación entre el pueblo estadounidense.
Con una estrategia, organización y maquinaria humana y monetaria sin precedentes, Obama capitalizó en el descontento de la población con los republicanos en general y con su promesa de "cambio" y un mensaje fresco e inspirador compitió y ganó en muchos estados que en pasadas elecciones habían votado por los republicanos.
Al cierre de esta edición se reportó que, además de los estados tradicionalmente demócratas, Obama ganó en bastiones republicanos como Florida (27 votos electorales) Virginia (13); Iowa (siete); Colorado (nueve); Nuevo México (cinco) y Nevada (cinco).
Obama ganó además en Ohio (20), un estado que McCain cortejó sin cansancio. Ningún republicano ha ganado la presidencia sin ganar Ohio.
Obama mantuvo además a Pennsylvania (21) en la columna demócrata en la que ha estado desde 1988, un estado en el que McCain invirtió tiempo y recursos tratando de llevarlos a su columna para que compensara por otros estados que podían pasar a la columna demócrata. En el caso de Virginia, es la primera vez que el estado vota demócrata desde 1964.
En Florida, el último demócrata en ganar ese estado fue Bill Clinton en 1996. En varios de estos estados el voto hispano parece haber sido instrumental en el resultado final.
CNN reportó en sus encuestas a boca de urna —con resultados preliminares— que el 67% de los latinos apoyó a Obama y el 30% a McCain.
Bush logró el 40% del voto latino en 2004. En Florida, por ejemplo, CNN reportó que el voto hispano tradicionalmente republicano de Florida, esta vez fue diluido y 57% del voto latino fue para Obama sobre el 42% para McCain.
Aunque muchos temían que el factor racial jugara un papel en contra de Obama, muchos analistas coincidieron en que aunque siempre habrá racismo entre algunos sectores de la población, el presente ciclo electoral movilizó no sólo a las minorías sino a votantes jóvenes con otra perspectiva en el frente racial.
Asimismo, la preocupación por la crisis económica fue un precedente a cualquier otra consideración.
Más aún, Obama atrajo a un electorado más joven y más racialmente diverso que candidatos previos.
"Es un gran paso para el país porque demuestra que la mayoría de los estadounidenses están listos para tener una persona de color como presidente", dijo a La Opinión Vanessa Cárdenas, analista del Centro para el Progreso Americano (CAP).
"Es un momento histórico pero a la vez hay expectativas muy altas, sobre todo entre las minorías que esperan que sus asuntos sean atendidos de una forma diferente no sólo a los pasados ocho años, sino a través de la historia de EEUU", agregó Cárdenas.
Por su parte, Eliseo Medina, vicepresidente ejecutivo del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU), comentó: "Esta noche celebramos un triunfo histórico para la comunidad latina y el país. Desde el sur de Florida a las nevadas montañas de Colorado, millones de latinos que votaban por primera vez alzaron sus voces y cambiaron el curso de la historia. Millones de latinos sufragaron en cantidades nunca antes vistas y en mayoría pusieron a nuestro país en una nueva ruta hacia la promesa y la prosperidad".
La elección de Obama culmina una acelerada ascensión en la política nacional iniciada cuando pronunció el discurso central en la Convención Nacional Demócrata en Boston, en agosto de 2004, en medio de su campaña al Senado federal por el estado de Illinois. Su elocuencia y carisma captaron la atención de presentes y televidentes.
Pero el 10 de febrero de 2007, con apenas dos años en el Senado federal, cuando Obama anunció su intención de buscar la nominación presidencial demócrata, fue objeto incluso de burlas de quienes pensaban que era el año de la senadora demócrata de Nueva York, Hillary Clinton, y que las aspiraciones del joven abogado y senador no llegarían lejos.
Tras un extenso y brutal proceso de primarias, Obama prevaleció y aceptó la nominación presidencial demócrata en Denver, Colorado, el 28 de agosto de 2008.
En enero, Obama asumirá la presidencia en medio de una de las peores crisis económicas en Estados Unidos y con operativos militares en Irak y Afganistán.
Sin duda tiene ante sí una titánica tarea, considerando además todas las expectativas que se han generado.
Horas antes del discurso de Obama, miles de personas recorrían las calles aledañas al masivo parque como en una especie de peregrinación.
Vendían camisetas —algunas con el rostro de Obama dentro del sello presidencial—, adelantándose a los resultados.
Las aceras mostraban frases de los discursos de Obama escritas con tiza; algunos grupos cantaban, otros bailaban y algunos más mostraban camisetas con sus propios mensajes.
Jerusalem Singleton, afroamericana de 27 años de edad, lucía una que decía "Obama 2008-Grant Park-Yo Estuve allí".
"Para mí, como afroamericana, el triunfo de Obama tiene un significado invaluable porque hace realidad lo que siempre nos dijeron nuestras madres y abuelas de que puedes llegar lejos y ser lo que quieras ser", dijo Singleton a La Opinión.