Seis toneladas de estupefacientes fueron hallados en Ensenada, Baja California, el pasado 25 de noviembre, por parte de militares y policías federales. (FOTO: EFE)
1/3

Las imputaciones contra estos personajes cercanos a los mandamás de la seguridad despertó suspicacias. Legisladores de oposición exigieron al presidente Felipe Calderón una investigación profunda a los miembros de su gabinete.

Cuestionado sobre el tema, Calderón defendió en principio a García Luna: "Si hubiera alguna duda de su probidad, seguramente no sería secretario de Seguridad Publica", dijo en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), celebrado en Perú el pasado 24 de noviembre.

En contraste, en un texto enviado al Senado en el marco de su segundo informe de gobierno, Calderón reconoció que casi la mitad del total de los policías mexicanos "no son recomendables". A tal conclusión se llegó con base en cuatro evaluaciones realizadas a más de 56,000 uniformados de las diversas corporaciones.

Ante estos niveles de desconfianza y como una acción paralela a la Operación Limpieza —que arrancó el 26 de octubre— fueron bloquedos los puertos para USB, discos compactos e impresoras en las computadoras de SIEDO, a fin de evitar fuga de información de los expedientes a los que tienen acceso.

Expertos en el tema de seguridad nacional celebran este tipo de acciones, así como las detenciones de altos mandos policiacos; sin embargo, coinciden en que deberían también ser investigados tanto el secretario de Seguridad Pública como el procurador General de la República.

"En tanto se aclara su situación, el presidente debería relevarlos sin reserva y darle a otros personajes la posibilidad de tomar esos cargos y limpiar la imagen de las dependencias", señala el investigador Pedro Isnardo de la Cruz, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"Debe demostrar a la sociedad que hay una reestructura de verdad; de lo contrario, sólo dará la impresión de que la limpieza es meramente simbólica, política y mediática".