Seis toneladas de estupefacientes fueron hallados en Ensenada, Baja California, el pasado 25 de noviembre, por parte de militares y policías federales. (FOTO: EFE)
1/3

MÉXICO, D.F.— El titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna, y el responsable de la Procuraduría General de la República (PGR), Eduardo Medina Mora, se encuentran en el ojo de un huracán de acusaciones en contra de funcionarios involucrados con el cartel de Sinaloa, que logró infiltrarse hasta los niveles más altos de gobierno.

Cinco de los más cercanos colaboradores de García Luna —incluyendo su secretario particular, Arturo Velarde— son investigados por colaborar con la organización criminal como si fueran su brazo oficial, proporcionando información clave a cambio de pagos mensuales que rondaban el medio millón de dólares.

Velarde presentó sus declaraciones el pasado lunes ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada (SIEDO), señalado por un testigo protegido con nombre clave "Felipe", quien afirmó que le dio 4,000 dólares por la entrega de información.

El ex secretario de García Luna y otros colaboradores de éste, como el director y subdirector de Interpol México, Ricardo Gutiérrez Vargas, y Rodolfo de la Guardia, respectivamente, están involucrados con los hermanos Beltrán Leyva, una célula recientemente separada del cartel del Pacífico (o también llamado de Sinaloa).

De igual forma, el ex director adjunto de la SIEDO, Fernando Rivera, y el ex coordinador de Servicios Técnicos, Miguel Colorado, quienes son procesados por delincuencia organizada y contra la salud en su modalidad de fomento al narcotráfico.

Entre las personas cercanas al procurador Medina Mora, se encuentran involucrados el ex comisionado de la Policía Federal Preventiva (PFP), Gerardo Garay, y su subordinado Édgar Bayardo, así como el ex zar antidrogas, Noé Rodríguez Mandujano, acusado de recibir por parte del grupo de los Zambada 450,000 dólares mensuales.