En febrero pasado, durante una visita de campaña, Eloísa Tamez se acercó a Barack Obama. "Soy la doctora Tamez, necesito su ayuda para detener el muro en la frontera", le dijo Eloísa.
"¿El muro que pasará por aquí, por la universidad?", preguntó el entonces precandidato. "Por aquí y por mi casa", respondió ella.
El intercambio se dio en el campus de la Universidad de Texas Brownsville (UTB), de donde Tamez es académica. Obama visitaba las instalaciones de la universidad con motivo de las elecciones primarias en Texas, justo cuando esta institución atravesaba por un conflicto legal con el Departamento de Seguridad Interna (DHS) debido al proyecto del muro fronterizo.
En octubre de 2007 Juliet García, presidenta del Consejo Ejecutivo de la UTB, recibió una solicitud por parte del DHS para que autorizara su ingreso al campus con el fin de hacer los estudios de terreno necesario para construir una porción del muro, que dividiría en dos el terreno de la universidad. García se negó a firmar y el litigio continúa a la fecha.
Durante la visita de Obama a la UTB, la propia García relató al precandidato cuál era la situación, y lo llevó a ver el terreno por donde supuestamente tendría que pasar el muro. Lo interesante es que nueve meses después, García ha sido llamada a ser parte del equipo de transición del hoy presidente electo Obama.
"Nosotros tenemos que ser cuidadosos, planear algo como grupo en el proceso de transición, porque posiblemente cuando asuma el cargo las prioridades serán otras", comenta Tamez.
"El hecho de que la doctora García sea parte de su equipo de asesores, abre una puerta de oportunidad para que se revise ese proyecto", agregó.
Tamez conoce bien el proyecto. Tal como se lo dijo a Obama, el muro en la frontera amenaza con dividir su propia casa. Propietaria de tres acres de tierra que han estado en su familia desde hace más de 200 años, la académica también recibió una notificación por parte del DHS; y al igual que García en la UTB, Tamez se negó a permitir el paso de los agentes a su casa.
La acción de Tamez derivó en una demanda en contra del secretario Michael Chertoff, asesorada por el abogado de derechos humanos Peter Schey. El caso aún está en litigio, pero Tamez confía en que con la nueva administración, las cosas cambiarán.
Esta esperanza es compartida por muchos de los activistas que se oponen al muro en la frontera. Jay Johnson Castro, fundador del grupo Embajadores de la Frontera, asistió con su grupo a los debates sostenidos por los precandidatos en Texas. De todos, asegura, Obama es quien mostró un mayor apoyo a una reforma migratoria, y eso hace que exista una buena posibilidad.
"A donde va, Obama habla de derribar muros entre la gente. En los próximos días estaremos en Washington con un grupo de trabajo que impulsa una reforma migratoria, la eliminación del muro y el cese a la militarización en la frontera", explica.
Este grupo, integrado entre otros por la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), presentará una propuesta legislativa. "Si se aprueba una reforma migratoria integral, no tenemos necesidad de un muro", considera Johnson.
No todos los activistas comparten la confianza de Johnson. La mayoría recuerda que en el año 2006, siendo senador, Obama votó a favor de la iniciativa para construir 700 millas de muro fronterizo, y también a favor de la asignación de fondos para dicho proyecto. Un cambio de timón se pudo apreciar a principios de 2008, cuando votó en contra de la asignación de recursos para el mismo proyecto y para el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera.
Sin embargo Belinda Reyes, profesora de Estudios de La Raza de San Francisco State University, considera que la reversa en la construcción del muro durante la próxima administración podría darse, más que por cuestiones relacionadas con el tema migratorio, por razones vinculadas con la situación económica por la que atraviesa el país.
"Se está viendo la realidad del costo del muro, no sólo de su construcción, sino de su mantenimiento", comentó Reyes. "La propia administración Bush se está dando cuenta de que era un proyecto muy ambicioso y con resultados limitados. Pero en parte lo que se necesita es traer más luz a ese asunto y demostrar que es una política errónea".
Reyes consideró que la posibilidad de que gente como el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, sea parte del equipo de gobierno, abre una puerta de oportunidad, y aseguró que ahora el momento es ideal para que los grupos que apoyaron a Obama para llegar a la presidencia, entre ellos la comunidad latina, impulsen el tema en la agenda.
El próximo 21 de enero, un día después de que Obama tome protesta como presidente de Estados Unidos, decenas de grupos activistas iniciarán el cabildeo en Washington para, entre otras cosas, echar atrás el proyecto del muro en la frontera. No hay certeza de que se podrá, pero la mayoría confía en ello.