De 1939 a 1943, Gilberto Bosques Saldívar fue el cónsul de México en Marsella, Francia. Eran los tiempos de la persecución judía en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Fue un diplomático mexicano que decidió desafiar a los nazis que habían invadido ese país. A través de la sede diplomática protegió a miles de judíos y les otorgó visas para evitar que fueran enviados a los campos de concentración. Y por ello le apodan "El Schindler mexicano".
La referencia es por Oskar Schindler, un empresario alemán que al dar trabajo a unos 1,200 judíos en su fábrica les salvó la vida, cuya historia es contada en la película Schindler’s List, ganadora del Oscar en 1993 y dirigida por Steven Spielberg.
En esos años el Consulado de México en Marsella otorgó alrededor de 40 mil visas a judíos en Francia y a insurgentes españoles que escapaban del régimen de Franco en España.
Por ello se considera que salvó la vida de miles y miles de judíos. Y por ello algunos creen que no es "El Schindler mexicano", sino que Oskar Schindler es "El Bosques alemán".
Gilberto Bosques murió en 1995 a los 103 años de edad y ayer, en un homenaje póstumo, la Liga Anti-Difamación (ADL) le otorgó a su hija Laura Bosques Manjarrez el Courage to Care Award (Premio a la Valentía para Defender), un reconocimiento por su heroismo.
En la ceremonia realizada en un lujoso hotel de Beverly Hills, Abraham Foxman, director nacional de la ADL, dijo que una de las grandes lecciones del holocausto es que a pesar de las dificultades, es posible mantener la decencia y enfrentar la maldad, como lo hizo Gilberto Bosques.






