Si la economía fuera un paciente internado en el hospital, los expertos en materia bursátil no dudan de que tardaría algún tiempo para que le dieran de alta. Prueba de ello, señalan, es que las medidas para reavivarla no han servido para imponer tranquilidad en el mercando financiero.
Tras la aprobación del paquete de rescate financiero, la Reserva Federal de Estados Unidos acordó ayer —en una acción conjunta con el Banco Central Europeo—, reducir en medio punto los tipos de interés. Sin embargo, la acción no logró imprimir confianza a los inversionistas, sino todo lo contrario.
Tan pronto como se supo de la medida, Wall Street ganó terreno, pero la tónica de la jornada volvió a estar marcada por la inestabilidad y el desplome de las bolsas, donde el índice Dow Jones cerró con un descenso del 2%, llegando a perder 189 puntos. De esta forma, se situó en las 9,258 unidades, un nivel que no veía desde hace cinco años. En algunas bolsas europeas, las caídas bursátiles fueron incluso mayores.
“Sin duda, la reducción del tipo de interés en medio punto es un paso en la dirección correcta, dentro de las medidas que se están tomando para tranquilizar la situación, pero va a tomar tiempo ver resultados. Y aún así no creo que vaya a tener un enorme impacto en el bolsillo de los ciudadanos”, comentó Lee Ohaninan, profesor de economía en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), para quien cabría esperar otra baja en los tipos de interés.
“Todavía existe mucho miedo porque el plan del Departamento del Tesoro tiene muchas preguntas en el aire. No sabemos cómo funcionará y qué precios se tendrán que pagar”, agregó. “Eso crea incertidumbre. Por eso vemos que las bolsas cierran con pérdidas. Tan pronto como se presente un plan, se resolverá toda la situación que se está viviendo”.
Los analistas entrevistados por La Opinión coinciden en señalar que las bolsas continuarán experimentando caídas durante los próximos días o incluso semanas, y que hasta podría hablarse oficialmente de una recesión dentro de dos o tres meses, si continua así la situación.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó ayer que países como España e Irlanda entrarán en recesión el próximo año.
“La confianza en los mercados no se va a restaurar hasta que Washington limpie los bancos de Nueva York”, dijo por su parte Peter Morici, economista de la Escuela de Negocios de la Universidad de Maryland. “La situación es inestable y disfuncional, y ahora mismo los bancos no están interesados en nada de esto”.
Tras la decisión de la Reserva Federal, el precio del dinero se sitúa ahora en Estados Unidos en el 1.5%, muy por debajo del 3.5% de la Comunidad Económica Europea, aunque se espera que los bancos comiencen a ganar confianza paulatinamente para prestarse dinero unos a otros, y abrir más la mano a la hora de conceder préstamos a los clientes.
Por lo pronto, desde el momento en el que se conoció la noticia, algunas instituciones bancarias, entre las que se encuentran Wells Fargo, Wachovia, Bank of America y Citi National Bank, anunciaron de inmediato que, a partir de ayer, redujeron sus tasas de interés de 5.0% a 4.5%.
“En este punto es difícil calibrar de forma más amplia los efectos de la reducción de la tasa de interés”, señaló David García, portavoz de Citi National Bank en un comunicado enviado a La Opinión, donde se expone que los clientes individuales con préstamos de vivienda refinanciados y las pequeñas empresas atadas a la tasa de interés serán las que vean con mayor probabilidad los efectos de la reducción.
Pero en el día a día, y a nivel local, la situación que experimentan muchos consumidores, y por ende las pequeñas empresas, sigue siendo de “pánico”, según Bob Menchuca, gerente regional de asistencia de negocios del Desarrollo Económico del condado de Los Ángeles, y la Alianza Económica del Valle de San Gabriel.
“Hasta ahora nada parece que esté funcionando para resucitar la economía. Los negocios siguen sufriendo el dolor de no conseguir créditos para ampliar sus metas o crear trabajos”, indicó. “Algunos están al borde de recortar más puestos mientras esperan que se pase esta tormenta”, subrayó.
“El paquete de rescate financiero no fue la mejor medicina, pero es la única que había y la gente tiene que tener confianza en ella. Lo que pasa es que los bancos y los clientes quieren encontrar la cura por su cuenta en lugar de tener paciencia. Es una enfermedad a largo plazo que no se cura con una noche en la cama del hospital”, agregó Menchuca.
Roger Farmer, economista de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), pronostica que la tendencia en los recortes de trabajos se prolongará hasta mediados de 2009, y que la recesión podría durar entre uno y dos años. Sin embargo, no le quita méritos a la baja en los tipos de interés ya que “es una buena señal para cualquiera que tenga una tarjeta de crédito si los consumidores pueden seguir pidiendo prestado y pagando un interés más bajo”.
En cambio, a quienes no beneficia esta medida es a quienes desean ganar con sus cuentas de ahorro, ya que ahora será menos el interés que recibirán por su dinero.