En el patio de su casa, Gaudencio Fernández decidió levantar una gigantesca pared. La llamaron "La Pared de la Libertad". Está en Manassas, en el estado de Virginia, y ha sido la manzana de la discordia para las autoridades de esa ciudad, donde las redadas y medidas antiinmigrantes se reavivaron en los últimos dos años.
Gaudencio es un inmigrante mexicano de Puebla que llegó a Manassas hace ocho años en busca de un lugar tranquilo para vivir con su esposa y tres hijos, pero ese tranquilo poblado de 35 mil habitantes se convirtió en un martirio para la comunidad latina cuando se trató de implementar medidas radicales.
"Empezaron a proponer leyes como que nuestros hijos debían llevar pasaporte para utilizar un parque público… era difícil de creer que en un país civilizado estuvieran pasando estas cosas", comentó Gaudencio, quien se encuentra en Los Ángeles para hablar de la situación en aquella ciudad, escenario de varias batallas durante la Guerra Civil estadounidense.
El 15 de septiembre del año pasado decidió levantar su voz. Lo hizo mediante un mensaje escrito en una pared de 14 pies de altura y 40 de largo. Entonces comenzó su lucha por los inmigrantes. Las leyendas en la pared acusaban a la ciudad de ser la capital de la intolerancia.
Grupos antiinmigrantes iniciaron sus ataques. Bombas molotov destruyeron su pared. El 4 de septiembre tuvo que derribarla por presión del gobierno de la ciudad.
"Llegaba la policía a casa con las esposas listas para arrestar a mi esposa. Decían que la pared no cumplía con los requisitos de la ciudad", dijo el activista proinmigrante que ayer recibió la bienvenida de la ciudad de santuario de Maywood por el alcalde Felipe Aguirre.








