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Washington/EFE

— El Gobierno estudia una nueva medida intervencionista para desbloquear los créditos y dar confianza a los inversores, que le llevaría a convertirse en accionista de algunas de las entidades financieras en crisis.

La medida que estudia el Gobierno, similar a otras adoptadas en Europa, consistiría en inyectar capital público en el accionariado de algunos bancos, acogiéndose a la autoridad que le dio el Congreso cuando aprobó el plan de rescate económico de $700,000 millones, explicó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.

A ojos de todos los expertos, la medida, como ocurrió con la nacionalización de la aseguradora AIG o el paquete de rescate, va en contra del espíritu de libre mercado que ha prevalecido en el mandato de George W. Bush. Ayer Perino lo justificó con el argumento de que la crisis es tan intensa, que el Ejecutivo se ha visto obligado a tomar decisiones “radicales, agresivas y audaces”.

Aunque no se conocen los detalles de la medida, que dependerá del Departamento del Tesoro.

La portavoz anunció que hoy Bush hablará desde la Casa Blanca para tratar de tranquilizar el mercado.

Entre tanto, el presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, dijo ayer que la actual crisis financiera podría suponer “un punto de inflexión” para los países en desarrollo y alertó de la factura económica y humana para los más pobres. “Durante las últimas semanas nuestra atención se ha fijado en el tamaño de los paquetes financieros (...) Debemos de ver más allá del rescate financiero y (pensar) en un rescate humano”, dijo el responsable del BM.

Por su parte, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, dijo que el planeta está al borde de una recesión global que sólo se puede combatir con acciones conjuntas y con la inyección de dinero en la banca.