La Bolsa de Valores el termómetro para que el Gobierno no se quede con sus ganancias. efe
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Si te consideras un buen inversionsta, que entiendas bien los mecanismos fiscales de Estados Unidos para tratar de que el Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en inglés) se quede con la menor porción posible de tus ganancias bursátiles. Unos de los primeros puntos a aprender es la diferencia entre los ingresos ordinarios y las ganancias capitales de las acciones:

Los ingresos ordinarios son las entradas que recibimos a través de salarios e intereses devengados en nuestras cuentas.

Las ganancias capitales, por su parte, es el dinero que recibimos al vender acciones bursátiles, menos el precio que pagamos por ellas. Por ejemplo, si compraste una acción en $25 dólares y la vendiste en $30, entonces tendrás una ganancia capital de $5 dólares.

El truco para pagar menos impuestos con las ganancias capitales, sin embargo, es vender tus acciones al menos un año después de haberlas comprado. De esa forma pagarán una tasa tributaria menor que lo que pagarías por tus ingresos ordinarios. ¡Pero cuidado! Si por el contrario vendes tus acciones —y recibes ganancias— antes de que cumplan un año en tu poder, entonces el Tío Sam le dará un fuerte zapatazo a tu bolsillo cobrándote una mayor cuota fiscal.

Los planes de retiro 401(k), por su parte, son también un buen vehículo para ahorrar en tus impuestos. La ventaja de éstos es que son, como se les conoce en inglés, "tax deferred". Esto quiere decir que las contribuciones que le haces a tu retiro salen directamente de tu sueldo bruto, antes de pagar impuestos. Si estás por ejemplo estás en la casilla tributaria (o tax bracket) del 25 por ciento, una contribución de $100 dólares reducirá tu compromiso fiscal por $25 dólares. Por otro lado, los dividendos y ganancias capitales obtenidas dentro de un plan 401(k) tampoco están sujetos a pagar impuestos.

En síntesis, los planes 401(k) te permiten diferir los impuestos en ganancias y una porción de tus salarios hasta que comiences a devengar estos beneficios, presumiblemente cuando entres a la edad de retiro y cuando ya estés en una casilla tributaria menor.

Las Cuentas Individuales de Retiro o IRA son también una buena herramienta para ahorrar para la tercera edad y diferir las contribuciones fiscales. En el caso de los IRA Tradicionales, el IRS te permite recibir una deducción fiscal en base a la cantidad de tu contribución al plan de retiro. Además, los dividendos y ganancias capitales recibidas en un IRA Tradicional tampoco son sujetos a impuestos hasta que son retirados de la cuenta.

La alternativa para los IRA Tradicionales son los Roth IRA, que según expertos ofrecen mayores concesiones fiscales para aquellos ahorrando para su retiro. Al igual que el IRA Tradicional, los dividendos, intereses y ganancias capitales acumuladas a través de un Roth IRA son libres de impuestos. La mayor ventaja de estos planes, sin embargo, es que las contribuciones al Roth IRA reciben una deducción fiscal. La ventaja es que cuando el individuo cumple su edad de retiro y empieza devengar sus beneficios, estos están libres de impuestos. Sea cual sea el método que utilices para ahorrar para tu retiro, lo importante es reconocer que los impuestos pueden tener un impacto significativo en tus inversiones.