Cierto que estamos viviendo en tiempos económicamente inestables.

Pero, a pesar de los sin sabores económicos que muchos de nosotros pudieramos estar pasando, las divergencias de opiniones que podamos tener en nuestra vida personal, ambiente laboral o empresarial, debemos dejarlas en remojo y concentrarnos en los puntos comunes, si es que queremos salir del atolladero que nos encontramos.

Hace un tiempo leí los resultados de un estudio que publicó Sarah Kaplan (profesora de Gestión de Wharton) donde investigó el proceso real de la toma de decisiones en una compañía de tecnología durante el periodo 2001-2002 en los tiempos difíciles del colapso del mercado de las tecnologías ópticas en aquél momento. Básicamente llegó a la conclusión que en momentos de incertidumbre es mejor motivar la búsqueda de salidas alternativas y no seguir los marcos o esquemas preestablecidos que no generan soluciones en momentos críticos.

Una forma de romper los marcos actuales es buscando los puntos en común.

¿Crees que funciona arreglar un problema familiar, laboral o comercial sólo siguiendo el mismo procedimiento de siempre de apuntalar culpables, sacar los trapos sucios o los fantasmas del closet?

¿Quién de nosotros no está enfrentando problemas? Que si problemas en la familia cuando hay temas de dinero o tomar decisiones que envuelven los intereses de varios. Que si el divorcio y la pelea de quién que se queda con qué. O que si hay que realizar un nuevo trabajo o completar algo no terminado con personas que nos cae a las patadas. O empleados que son más cooperativos que un niño de cinco años.