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» Sean comunicativos ambos con su media naranja, y no tengan miedo de discutir, cuando llegue el momento de hacerlo. No hay razón alguna para silenciar la comunicación entre los dos cuando se trata de dinero. ¡Al contrario!

» Sean flexibles. Ningún programa rígido e invariable funcionará bien indefinidamente.

» Tengan preparado un plan de gastos. Cada uno debe tener el suyo, expresarlo y discutirlo con su pareja. Es cierto que pueden sobrevivir arreglándoselas unos meses mejor y otros peor, pero esto no es lo ideal.

» Lo primero es sentarse a hablar de la situación monetaria.

» Cuánto tienen juntos, incluyendo salarios y otros ingresos? ¿Cuánto deben? ¿Cuáles son los gastos que esperan tener? ¿Están gastando demasiado? ¿Qué sacrificios deben hacer o, acaso, se pueden dar algunos pequeños lujos?

» Expongan claramente sus respectivos planes y metas en lo que concierne al dinero. ¿Aspiran ustedes a comprar casa dentro de unos años? Si quieren tener el pago inicial listo cuando llegue el momento, AHORA es cuando deben empezar a ahorrar para eso.

» Hagan un presupuesto. Relacionen sus gastos incluyendo el alquiler, pagos del auto, alimentos, ¡en fin, todo! Decidan quién va a pagar cada cosa. Si uno de los dos gana más, será el responsable de pagar más cosas, naturalmente. Algunas parejas prefieren unir sus ingresos y pagarlo todo de ese total, repartiéndose lo que sobre a la mitad. Esta es la fórmula más corriente y la mejor.

» Aparten una cantidad específica cada mes para ahorrar. El 5 % de lo ganado es lo mínimo que se debe ahorrar; más es mejor, sobre todo si se está pensando en una inversión futura, como una casa. Lo que sobre después de los gastos, debe ser controlado.