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• Dile a tu dinero adónde tiene que ir

Haz una lista de todos tus gastos y al lado coloca la cifra de lo que asignas a cada categoría (renta, luz, agua, automóvil, alimentos, tintorería, regalos, entretenimiento, etcétera). Ahora, determina en cuáles renglones puedes ahorrar. Y aquí es cuando empiezas a tomar control de tu dinero.

Comprométete, por ejemplo, a destinar solamente $350 al mes a las compras del supermercado y a eliminar las salidas a restaurantes por un determinado período de tiempo. O llamar a tu compañía de cable para reducir el costo de tu paquete mensual. O a cancelar la membresía del gimnasio. O reducir los gastos de tintorería o compra de ropa. Una vez que has hecho los ajustes, revisa de nuevo el total de gastos. ¿Cuánto dinero puedes ahorrar si realizas esos cambios? Ese dinero ahorrado puedes destinarlo a pagar deudas existentes y, más tarde, a aumentar tus ahorros.

Este es un paso monumental que requiere trabajo y sacrificio, pero es absolutamente necesario para comenzar a librarte de las deudas. Recuerda, no es imprescindible que busques una fuente extra de ingresos si puedes comprometerte a reducir lo más posible tus gastos actuales.

No te pierdas la próxima semana, en la continuación de esta SERIE ESPECIAL, tres importantes componentes de este Plan Básico: el flujo de dinero, la creación de un fondo de emergencia y la liquidación de deudas contraídas.