El proyecto de ley bajo consideración en la Cámara pertenece a la congresista demócrata de Nueva York Carolyn Maloney, quien ayer presentó su testimonio en la audiencia.

"El problema es grave y está empeorando. A menudo el consumidor no está bien informado y no se le permite decidir cómo gastar su dinero", señala Mahony. "He presentado esta propuesta en el Congreso en varias ocasiones y creo que es hora que el Congreso actúe".

La medida de la Cámara HR3904 (hay una similar en el senado patrocinada por el senador Dodd) limitaría severamente la forma en que pueden aplicarse estas tarifas y, para comenzar, requeriría que los bancos pidieran el consentimiento expreso de sus clientes para inscribirlos en el programa.

HR3904 también requeriría que los bancos (y uniones de crédito) avisaran a sus clientes en el momento del sobregiro por medio de un aviso en la máquina ATM o el cajero del banco. Igualmente requeriría que los reguladores como la Reserva Federal establecieran tarifas razonables.

Los bancos han expresado su preocupación respecto a la propuesta y ayer, varios representantes bancarios, incluyendo Nessa Feddis, una portavoz de la Asociación de Banqueros Americanos, indicó que la medida "implicaría un completo rediseño de las cuentas corrientes y particularmente su precio, ya que habría más molestias y costos para los consumidores que encuentran que sus pagos son rechazados".

Las entidades bancarias argumentan que la mayoría de los consumidores prefieren pagar antes "que sufrir la vergüenza de ver un rechazo en el cargo o no poder pagar a tiempo una cuenta, generando un punto negativo en los reportes de crédito.

"Los clientes generalmente quieren ver aprobadas sus transacciones cuando ya están en la caja con sus provisiones enmpaquetadas o por un plato que ya comieron, igual que una cuenta que pagan con su tarjeta de débito", dijo la portavoz."Además, la mayoría de los clientes evitan estos cargos".