Las acciones de ingreso son menos arriesgadas que las de crecimiento, pero no pienses que son una garantía. [Foto: Archivo]
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Hay inversiones bursátiles que pueden tener más riesgo de pérdida a corto plazo, pero también te pueden ofrecer más ganancias que las que se mueven a paso de tortuga y con mucha cautela (como los autos en la senda derecha, que esperan abandonar la carretera en la próxima salida). Las inversiones en acciones de crecimiento pertenecen a este tipo, y quienes las compran lo hacen con la esperanza de que aumente su valor para poder venderlas a un precio más alto del que les costó.

Estos growth stocks —pertenecientes casi siempre a compañías pequeñas e innovadoras— se caracterizan principalmente por reinvertir sus ganancias para expandir su negocio (es por eso que se les llaman "acciones de crecimiento"), en vez de distribuirlo entre los inversionistas en forma de dividendos.

Aunque parezca mentira ahora, todas las empresas grandes y poderosas pasaron por esta etapa. Un ejemplo es Wal-Mart, que cuando era una compañía pequeña volteaba sus ganancias de nuevo en el negocio, hasta que llegó a convertirse en el monstruo que es hoy.

Quizás sus inversionistas no recibieron recompensa por la compra de sus acciones en el transcurso de varios años, pero cuando las vendieron les sacaron muy buen provecho. Esa es la recompensa de invertir en acciones de crecimiento.

Pero no todas las acciones tienen el mismo propósito. Cuando parece que una compañía ya ha llegado al mayor tamaño que pueda alcanzar, el precio de sus acciones usualmente comienza a demostrar señales de madurez.

Si es una empresa saludable con buenas ganancias por acción, generalmente comienza a compartir estas ganancias con sus inversionistas y distribuye los dividendos. Las acciones de estas compañías ahora no se clasifican como acciones de crecimiento, sino que se consideran acciones de ingreso (income stocks). Aunque sigan teniendo éxito y sus acciones aumenten más de valor, no lo hacen con la velocidad ni el ímpetu que tuvieron en su adolescencia.

En teoría, las acciones de ingreso son menos arriesgadas que las de crecimiento, pero no pienses que son una garantía. Como todas las acciones, el precio puede bajar de pronto y sin ningún aviso, igual que cualquier otra acción.

La gran ganancia con Microsoft

Los dividendos que pagan estas compañías establecidas se distribuyen con regularidad —tal vez cada tres meses—, mientras que otras prefieren hacerlo sólo de vez en cuando, pero en cantidades más altas.

La compañía Microsoft, por ejemplo, no pagó dividendos durante muchos años y su balance en efectivo de dinero en reserva llegó a ser de $60,000 millones. Sus inversionistas, al ver que esta cantidad crecía tanto, se impacientaron y ejercieron presión sobre Microsoft para que distribuyera parte de ella.

Según Microsoft, la cantidad que tenían en reserva les aseguraría que no enfrentarían problemas si tuvieran que pagar una cantidad muy alta como resultado de las acusaciones en corte que existían contra ella.

Una vez que se sintieron confiados de que tendrían los recursos necesarios para lo imprevisto, Microsoft decidió usar gran parte del dinero que tenía en reserva para comprar sus propias acciones, y también ofreció un dividendo anual a sus inversionistas. Debido a esto, el 15 de noviembre de 2004 la compañía dio a sus inversionistas un dividendo especial (por lo cuantioso) de $3.08, una cantidad muy superior al dividendo estándar. Luego, estas entregas anuales fueron convertidas en trimestrales a partir de 2005, pero con dividendos mucho más normales.

Desde entonces, Microsoft lleva cuatro años consecutivos aumentando anualmente un centavo por acción en el dividendo a sus inversionistas, quienes recibieron su más reciente dividendo (11 centavos por acción) el pasado mes de mayo. Microsoft se considera ahora como una compañía que combina acciones de crecimiento y de ingreso.

¿Qué tipo de acción resulta ideal para cada tipo de inversionista? Al igual que el automóvil que se mueve en el carril lento, históricamente las personas que ya se acercan a su jubilación —o que simplemente se consideran ser muy conservadoras en sus inversiones— por lo regular optan por comprar acciones de ingreso, especialmente si ven que se trata de una compañía con una larga historia de pago de dividendos que se incrementan con el tiempo.

Como el objetivo principal durante el retiro es recibir ingresos y aminorar el riesgo de pérdidas, las acciones de ingreso son muy populares entre los jubilados, quienes suelen necesitar una entrada fija; además, consideran que el precio de las acciones de este tipo de compañía se mantiene más estable que el de una empresa más agresiva.

Es lógico que piensen así. Sin embargo, necesitan comprender que, aunque las acciones de ingreso pueden ser más estables a corto plazo, el dividendo que paga cada compañía depende del dinero en efectivo que tenga a su disposición cada trimestre. Si una compañía gasta más de lo que le entra, más tarde o más temprano tendrá que disminuir o hasta cancelar el dividendo que le paga a sus inversionistas.

Esto sucedió con AT&T, la gran compañía telefónica de Estados Unidos. A pesar de estar considerada como una empresa casi inmune al fallo de sus pagos de dividendos, AT&T tomó de sorpresa a muchos de sus inversionistas en diciembre del año 2000, cuando recortó su dividendo en un 83%.

Aquellos jubilados que esperaban su chequecito con la anticipada cantidad de $0.22 por acción, como acostumbraban a recibir, se vieron forzados a aceptar solamente $0.0375 (menos de cuatro centavos) por acción.

Descubre la próxima semana, en la segunda parte de este artículo, una estrategia más conveniente para aquellos que ya quieren comenzar a recibir una entrada fija de sus inversiones. ¡No te la pierdas!