El éxito limitado del programa de rescate antiembargos de la Administración Obama ha generado varias propuestas para tratar de evitar que la crisis inmobiliaria arrastre a millones de propietarios a la calle.

Una de las ideas más recientes aboga por crear una ley que permita a las personas insolventes convertirse en inquilinos de sus propias casas bajo contrato –lease-- por cinco años. La renta sería fijada por un tasador independiente aplicando criterios de mercado.

El plan, denominado Derecho a Rentar o R2R –Right to Rent-- fue sometido hace una semanas al Congreso por Raúl Grijalva, un legislador por Arizona en el Capitolio.

"Es una solución justa y sensata a esta crisis", dijo el congresista, agregando que está proveerá ingresos seguros a los bancos y permitirá a la vez que las familias que han caído en la morosidad puedan permanecer en sus casas.

El concepto R2R fue formulado por el economista Dean Baker, director del Center for Economic and Policy Research (CEPR) y tiene el aval de economistas de derechas como Desmond Lachman, del American Enterprise Insitute, y Andrew Samwich, que trabajo con la Administración Bush.

"Es una propuesta importante porque evitaría que mucha gente fuera puesta en la calle", dijo Larry Gross, director ejecutivo de la Coalición para la Sobrevivencia Económica (CES), grupo sin fines de lucro de Los Ángeles que aboga por los derechos de los inquilinos. Un arreglo de ese tipo, según él, ofrece a los propietarios que están a punto de perder sus viviendas por insolvencia hipotecaria, la oportunidad de reparar su situación.

Uno de los argumentos adicionales de quienes apoyan el plan R2R es que un arreglo semejante hace posible que las casas se mantengan habitadas, pues lo opuesto degeneraría en abandono y en la proliferación de "barrios fantasmas".