Cuídate de las trampas financieras. / Archivo
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Gran parte de los problemas de que es víctima la economía actual tiene su origen en la falta de regulación de las instituciones financieras de la que tanto se aprovecharon en los últimos años los especuladores del dinero.

Pues parece que ahora otra vez —atraídos por la incertidumbre que sufren muchas personas respecto a sus finanzas y por aquello de que "a río revuelto, ganancia de pescadores"— algunos de esos mismos culpables están tratando meter sus manos en nuestros maltratados bolsillos.

Por eso es conveniente que estés enterado de unas cuantas trampas —basadas en la desconfianza actual en los bancos, los temores de embargo hipotecario y los problemas de crédito— que nos acechan en la pantalla de la computadora o en una comunicación por correo o teléfono.

Así es, uno de esos peligros son los e-mails que aparentemente vienen de tu propia compañía de préstamo, el FDIC, el banco donde tienes tus cuentas o hasta del gobierno, y que te piden tu Seguro Social, tus números de cuentas bancarias o sus códigos.

Recuerda bien esto: las agencias reales jamás piden esa información por Internet (ni por correo o teléfono), así que cuídate de dárselas a estos embaucadores; si lo haces, estarías a riesgo de que te robaran tu identidad.

Tampoco confíes en las numerosas ofertas que te piden que les firmes la propiedad de tu casa a cambio de te que paguen tu hipoteca para que de ese modo puedas evitar la mancha de un foreclosure en tu crédito.

Tan peligroso como eso es el supuesto "inversionista" que te propone renegociar tu hipoteca con tu banco a cambio de un cheque de $1000. ¡Eso es algo que podrías hacer tú mismo sin necesidad de pagar un dinero que seguramente vas a perder!