Con un testamento tu decides aún después de que mueras. Tu Dinero
¿Has pensado ya cómo asegurarás que, en caso de tu muerte, tus hijos reciban los bienes que dejas? ¿Quién quieres que se haga cargo de los menores de edad? ¿Cómo dividirás tu herencia entre los hijos de un matrimonio anterior y los más jóvenes, si estás en ese caso? Para quitarte todas estas preocupaciones, debes hacer un testamento.
Este documento legal debe abarcar por lo menos tres cosas esenciales: identificar el responsable de custodiar tus bienes y hacer que se cumplan tus instrucciones (lo que se conoce como un albacea), nombrar el tutor para tus hijos menores de 18 años —que los atienda y cuide sus bienes hasta que cumplan la mayoría de edad—, y determinar quiénes recibirán esos fondos que dejas en tu legado.
Si lo deseas, tu testamento puede determinar que un fideicomisario administre tu patrimonio aun después de que tus hijos cumplan 18 años — especificando, por ejemplo, que sea él o ella quien pague (con el dinero que dejas en herencia) los gastos universitarios hasta que tus hijos cumplan los 25 años.
También puedes designar que algunos de tus fondos sólo pueden ser repartidos después de que tus hijos lleguen a cierta edad.
Si mueres sin dejar testamento, un tribunal decidiría quién criará a tus hijos, y en esas situaciones casi siempre se escoge al pariente vivo más cercano — que quizás no sea la misma persona que tú hubieras querido. Hasta podría ser que tus hijos fuesen criados por un desconocido designado por la corte y el Departamento de Familias.
Además, tu estado determinaría cuánto de tus bienes va a tu cónyuge (en el caso de que te volvieras a casar) y cuánto a tus hijos.
Por eso, aún en el caso de los padres que no tengan bienes materiales que dejar a sus hijos, vale la pena tener un testamento para asegurar que sean los propios padres quienes escojan a la persona o personas que cuidarán a sus hijos.
Por eso, aún en el caso de los padres que no tengan bienes materiales que dejar a sus hijos, vale la pena tener un testamento para asegurar que sean los propios padres quienes escojan a la persona o personas que cuidarán a sus hijos.